Los voxeros de La Sexta

Pablo Molina

Ferreras ha anunciado que cursará invitación a Santiago Abascal para que acuda al debate electoral programado por La Sexta el próximo 23 de abril. Como es natural, inmediatamente después ofreció todo tipo de disculpas a su audiencia explicando que todo se debe a una simple cuestión de coherencia profesional. Si en pasadas elecciones generales La Sexta invitó a Ciudadanos y a Podemos a pesar de que no tenían representación en las Cortes, en esta ocasión resultaba obligado hacer lo propio con Vox, partido al que las encuestas otorgan una importante representación.

Que a nadie le quepa duda: a García Ferreras le repugna que Vox intervenga en sus debates, pero su elevado sentido del deber y la rabiosa independencia que esmalta su trayectoria profesional han sido más fuertes que sus reparos frente al fascismo, como buen superdemócrata de progreso que es.

A pesar de los esfuerzos de García Ferreras por situar en el ámbito de la normalidad la aparición de Vox en La Sexta, los espectadores más fieles de la cadena no acaban de encajar bien que Santiago Abascal aparezca en su televisión explicando por qué todo lo que pregonan guayoming y el follonero son una sarta hipócrita de gilipolleces. Por eso arrecian las críticas, espoleadas en las redes por los esbirros de los Marqueses de la Tinaja, cuyo concepto de independencia en los medios de comunicación es que solo aparezcan las opiniones de los políticos de izquierdas, independientemente de la hora del día o el tema de que se trate.

Así las cosas, lo más probable es que el próximo 23 de abril, el martes antes de las elecciones, La Sexta tendrá por primera vez en su plató a Santiago Abascal. Será un debate de cuatro contra uno, porque Vox se ha convertido en el enemigo a batir. Rivera, Casado, Sánchez e Iglesias rivalizarán en sus ataques a un partido recién llegado a la política, que en últimos dos años ha hecho más por defender la Constitución y nuestro sistema de libertades que todos ellos en cuarenta, que se dice pronto.

El espectáculo va a ser tan demencial que el portavoz de Vox no necesitará estar especialmente brillante para sacar réditos en ese debate televisivo. Con que los espectadores vean en directo la rabia con que se van a comportar los partidos establecidos será suficiente para que el partido más constitucional de todos experimente el empuje definitivo en el tramo final de la campaña.

A continuación