El Exquisito

Pablo Molina

"Confío plenamente en las actuaciones del señor Marlaska, que es siempre exquisito". Con estas palabras saldó ayer la ministra Montero (la del "chiqui", no la del "jo, tía") la polémica por las mentiras insistentes del ministro del Interior al justificar la destitución de "esa persona de la que usted me habla", en referencia al coronel López de los Cobos.

Que Marlaska mintió no admite dudas. Solo hay que leer la justificación de la destitución de esa persona de la que le hablaban a Chiqui para saber que el ministro no ha dicho ni una sola verdad al respecto. La jefa de la Guardia Civil, menos exquisita que Marlaska, lo deja claro al asegurar en su orden de destitución que fulminan a López de los Cobos "por no informar del desarrollo de investigaciones y actuaciones de la Guardia Civil, en el marco operativo y de Policía Judicial, con fines de conocimiento".

La tosquedad de la responsable de la Guardia Civil le lleva a admitir por escrito que relega a un subordinado por no obedecer una orden que entraña un delito, que es justo lo que El Exquisito había negado una y otra vez con extrema meticulosidad. Por ejemplo, cuando respondió en el Senado a una pregunta del PP sobre los verdaderos motivos de la destitución de esta manera:

Ni este ministro, ni nadie del ministerio, ni nadie de la Dirección General de la Guardia Civil (que es, evidentemente, Ministerio del Interior), nadie ha solicitado al señor Pérez de los Cobos, al coronel Pérez de los Cobos, ni el informe ni acceso al contenido del informe al que usted ha hecho referencia.

Es difícil mentir con la naturalidad de Marlaska, al que no cabe disculpar con el pretexto del desconocimiento o la incompetencia que caracteriza al resto del Gabinete. El ministro del Interior sabe muy bien cuáles son las obligaciones de los agentes y sus mandos cuando ejercen funciones de Policía Judicial, de ahí su empeño en dejar claro que no ordenó que le revelaran el contenido de un informe que, por su propia naturaleza, solo puede ser entregado al juez.

Marlaska no va a dimitir, pero Sánchez lo dejará caer cuando lo considere necesario, que será más pronto que tarde. No por mentir, qué tontería, sino porque una subalterna especialmente torpe ha dejado al descubierto sus mentiras con la firma de un escrito que, sin la menor intención, se ha llevado por delante el escaso prestigio que le quedaba.

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