Del camachuelo trompetero al azofaifo

Pablo Molina

El desarrollo de la región de Murcia ha tenido enfrente a enemigos no por eficaces menos pintorescos. Zapatero nos dejó sin agua y Pepiño Blanco sin el AVE, a pesar de ser la capital murciana la séptima de España por población, lo que no impide que esté comunicada con la capital con un trazado de vía del siglo XIX, sin un solo metro electrificado, y un parque ferroviario con motor de gasoil. No pasa nada. Ya nos apañaremos.

Pero mientras los enemigos del desarrollo interior son reconocibles, los que cercenan la posibilidad de expansión en la zona litoral son de lo más intrigante. Un ejemplo de esto que decimos es lo que ocurre con la dársena del Gorguel, el proyecto de ampliación del puerto de Cartagena, que multiplicaría por varios factores la llegada de mercancías y, en consecuencia, los ingresos del que ya es, o era, uno de los puertos más rentables de España.

En un primer momento, la ampliación del puerto se encontró con la férrea oposición de la ministra Narbona por culpa del camachuelo trompetero, un pajarillo progresista y de rica vida interior que, según los calentólogos, ha variado sus costumbres migratorias a causa del calentón global trasladándose de las llanuras de Egipto a la sierra de la Fausilla, el cabezo que domina desde tierra la bahía donde se quería hacer la nueva dársena.

El anterior presidente de la autoridad portuaria luchó con fiereza contra el malvado camachuelo para intentar demostrar que el pajarraco jamás había pisado las colinas milenarias que rodean el puerto de Cartagena. Tampoco los calentólogos pudieron probar que las obras en la Fausilla fueran a desencadenar una hecatombe camachuelo-trompetista, así que la cosa quedó en combate nulo a la espera de nuevos informes sobre impacto ambiental.

Y en estas surgió el azofaifo, el espécimen llamado a dar el relevo al camachuelo trompetero en su heroica labor de oposición al progreso de la región murciana.

El azofaifo es un arbusto de aspecto insustancial que produce los jíjoles, un fruto asilvestrado característico de esta zona de España. Pues bien, los expertos de la Universidad de Murcia van a estudiar la implantación del azofaifo en la sierra aledaña a la futura dársena portuaria, de manera que no sería de extrañar que dieran con una subvariedad endémica de esa zona que haga imprescriptible declararla Reserva de la Biosfera. De esta forma se cancelaría definitivamente cualquier posibilidad de que el de Cartagena llegue algún día a competir en régimen de igualdad con los demás puertos del Mediterráneo.

La novedad es que, mientras el anterior presidente del puerto combatía al camachuelo, los actuales mandatarios han financiado el estudio del azofaizo, al que van a dedicar, junto con otras tres investigaciones de estirpe similar, nada menos que 100.000 euros. Ni los podemitas combatirían mejor los intentos de despegue económico de una de las regiones más deprimidas de España.

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