Menos mal que gobiernan Sánchez e Iglesias

Nuria Richart

Escuchaba esta semana a un periodista de los que tienen un pie en la política y otro en la cultura, plus de esplendor, decir en una tertulia de gran audiencia: "me tranquiliza que en España se haya serenado el debate respecto al partidismo, el hecho de que Casado haya renunciado a sus armas de oportunidad, a su oportunismo…" Y pensé en el refrán ese de "consejos traigo..." Qué gran oportunidad para recordar que si en algún momento en España alguien ha renunciado, renuncia y renunciará a la crispación y a la agitación, ese alguien siempre será de derechas o aledaños, incluyendo en este caso a VOX que, en la crisis del coronavirus, positivamente calla. A la izquierda no le hace falta ver autocumplido ese deseo atávico de silenciar a las derechas, ya se callan ellas solas.

¡Cuánta alegría produce en la izquierda mediática con su calendario de vacunas al día contra el PP, que la oposición abandone el derecho a la crítica! El deber del escrutinio.

Se necesita poca imaginación y una sospecha de andar por casa para pensar que lo contrario nunca sucedería. Si hoy gobernara el PP las tertulias radiofónicas y televisivas estarían al rojo vivo. No habría extintores suficientes para aplacar la enfervorizada denuncia, el escándalo mayúsculo, la vergüenza, el asco que sentiría el periodismo izquierdista que ratificaría en sus púlpitos la ilegitimidad de una derecha en el poder, donde la sitúa de vez en cuando el votante español. Me temo que ni este tertuliano, ex trabajador de El País, habría abandonado la crispación ni habría dado un aplauso, uno y cortito, a Pablo Casado. ¿Se imaginan al PSOE y Podemos haciendo una oposición silenciosa y responsable? Ya vimos que no.

Pablo Iglesias se saltaría también la cuarentena para ir a la calle Génova, como un valiente, inmunizado gracias a su superioridad moral. Las caceroladas serían 24/07 contra un virus letal sí, el de la derecha ilegítima. De hecho fue el argumento que se utilizó el 8 de marzo para salir con guantes de látex a sujetar la pancarta: coronavirus o machismo fascista.

¿Alguna vez la izquierda se ha planteado bajar el nivel de crispación por una crisis? ¿O siempre le toca a los mismos el ejercicio de responsabilidad? Ya vimos como en la traumática crisis sufrida en España por el ataque terrorista y moral del 11 de marzo de 2004 esta izquierda tuvo que cavar más hondo para Unida situarse a la altura del subsuelo en materia democrática. Los Goya y el ‘No a la Guerra’, Zapatero en 2008 confesando al periodista Iñaki Gabilondo que "nos conviene la tensión"..., que si me pongo a recordar me pasaría este confinamiento escribiendo. ¿Qué tal el Rodea el Congreso? Asaltando literalmente el Parlamento que en aquel momento no era democrático, por supuesto, nunca lo es cuando gobierna la derecha por muy socialdemócrata que sea en la práctica. Cortaban Madrid mientras los de siempre soportamos y respetamos las hordas moralizantes. O la hecatombe medioambiental del Prestige, donde a Aznar y Rajoy (el único superhombre capaz de materializarse en bolso en los momentos difíciles) se les hizo pasar por el viacrucis del telediario que clavaron los hilillos en nuestras mentes y las mareas de voluntarios blancos en nuestras retinas.

¿Y el 15M? Con los futuros podemitas arrojados al asfalto de Sol con sus Mac y sus iPhones mientras los otros, de nuevo, comprendíamos, nos autoevaluábamos como culpables e ilegítimos para protestar, en el eterno ritual de autoincineración. La izquierda ha gobernado más años que la derecha en esta bendita democracia nuestra, pero siempre ha tenido la suerte de no ser culpable de nada. La indignación nunca se ha materializado en la calle, que un día fue de las víctimas de ETA, pero fueron desarmadas.

Como el pensamiento frentista nunca hará autocrítica, en los balcones se hacen malabarismos. Porque raro será que los de la oposición nos convoquen a dar golpes en una cazuela contra Pedro Sánchez Coelho, más zombi que nunca, cacerolada por hurtar el material sanitario a Madrid, cacerolada por un acto de propaganda en prime time o porque el lunes lo de Fernando Simón sea una incomparecencia. Imprevisión criminal del Gobierno de España que supera los 2000 muertos. La pieza a la cazuela esta vez fue el Rey.

En fin, que a la derecha nunca se le ocurriría un "Sí a la Guerra" mediático en la crisis del Coronavirus, o en cualquier otra. Qué abandonados estamos.

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