Fauna y Flora

Vida Salvaje

Miguel del Pino

El día 3 de marzo de 1973 se firmaba en Washington un convenio para la protección de la Fauna y la Flora silvestres, especialmente referido al control del comercio ilegal y a la persecución de los furtivos. Este convenio, conocido como CITES, se reconoce en la actualidad como un instrumento fundamental en la lucha contra la extinción de especies.

El pasado 3 de marzo, en conmemoración de la firma de dicho tratado, La Asamblea General de las Naciones unidas ha acordado instituir esta fecha como Día Mundial de la Vida Salvaje.

No siempre son negativas las noticias sobre el medio ambiente y la fauna y la flora salvajes. Durante el pasado año fueron grandes los logros en la lucha contra los crímenes de furtivos y traficantes; las Naciones Unidas han impuesto sanciones y la reciente Conferencia de Londres ha generado importantes compromisos internacionales para tomar medidas firmes ante las dos principales lacras: caza furtiva y comercio ilegal.

Varios países han destruido sus reservas de marfil como acto simbólico para tratar de evitar la extinción de los elefantes, esquilmados hasta en los Parques Nacionales africanos para arrebatarles sus defensas, que no son colmillos, sino dientes incisivos, pero en cualquier caso la causa de las matanzas furtivas para alimentar el mercado negro asiático. Realmente se han conseguido avances, pero el comercio ilegal de vida silvestre sigue siendo una gravísima amenaza para el medio natural y para muchas de sus especies más representativas.

Durante el pasado 2013 mil rinocerontes fueron cazados en África de manera furtiva para alimentar el tráfico ilegal de sus cuernos amputados.

Felicitación a Nepal y papel de España

La conmemoración del primer Día Internacional de la Vida Salvaje reconoció a Nepal el logro de conseguir "Caza furtiva cero" de rinocerontes, elefantes y tigres para el periodo que terminó en febrero de 2014. Estos éxitos han logrado no sólo frenar el declive de algunas especies tan significativas como las que hemos citado, sino también el aumento de muchas de sus poblaciones, la de tigres nepalíes ha aumentado desde 2009 en más del sesenta por ciento. ¿Cuál es la fórmula empleada por este remoto país? Merece la pena estudiarla.

España tiene muchos motivos para sumarse a esta celebración, ya que nuestro país es el más rico en biodiversidad del continente europeo. Por citar algunos ejemplos recordemos que en España se puede encontrar el 90% de las poblaciones de buitres del continente o la segunda mayor población de lobos: en general, la fauna ibérica alberga el 54% del total de especies europeas y casi el 50% de las especies únicas de Europa, entre las que se incluyen más de 8.000 plantas vasculares, 15.000 hongos, 50.000 invertebrados y 635 vertebrados. (Datos de WWF España)

Queda mucho trabajo por hacer y es preciso seguir invirtiendo grandes recursos en la conservación de nuestras especies, tanto por razones científicas y culturales como por otras de naturaleza práctica. La vida salvaje puede y debe convertirse en un importante atractivo turístico capaz de generar importantes beneficios , entre ellos puestos de trabajo. El Reino Unido cuenta con un millón de licencias de observadores de aves, y estos aficionados prácticos a la ornitología suelen mostrarse asombrados cuando contemplan la riquísima diversidad de la avifauna española. Baste este ejemplo.

Reconocemos que se están haciendo esfuerzos importantes y que éstos se traducen en resultados notables en la conservación de algunas especies como el lince ibérico, el quebrantahuesos, el oso pardo o el águila imperial; sin embargo hay que seguir avanzando ya que el catálogo de especies amenazadas de nuestro País cuenta con 166 especies de flora y fauna clasificadas en peligro de extinción y sólo unas cuantas cuentan con los planes obligatorios de recuperación legalmente previstos. En estos momentos, ante nuestros propios ojos desaparecen especies y grupos zoológicos completos, como anfibios, murciélagos, diferentes insectos y especies tan raras y únicas como el desmán de Pirineos o el topillo de Cabrera.

El mercado del absurdo

Excede de nuestra intención analizar a fondo las causas que conducen a la extinción de especies animales y vegetales, pero en muchos casos se trata de verdaderos absurdos, como la superstición en torno a supuestas propiedades medicinales o afrodisíacas de algunos restos de los ejemplares abatidos de manera furtiva para abastecer este mercado. Los huesos del tigre o el cuerno del rinoceronte son ejemplos suficientemente conocidos en este sentido.

En otras ocasiones la causa de la situación crítica o la extinción de algunas especies ha sido el comercio ilegal con destino al mundo de las mascotas o el coleccionismo: afortunadamente el CITES ha venido a poner freno al caos precedente a 1973, fecha de su firma. En la actualidad la prohibición de traficar con vida salvaje ha llevado al abandono del comercio de ciertas especies o a su cría en cautividad, lo que evita la continuidad de las cacerías incontroladas.

Sería erróneo pensar que la captura de especies exóticas para su venta en el mercado de animales de compañía sirve al menos para mitigar la pobreza de los cazadores indígenas: ellos suelen recibir cantidades ínfimas, mientras el tráfico generado con posterioridad alimenta redes mafiosas con un volumen económico comparable al tráfico de armas o de drogas. El llamado "oro verde" se genera con los tristes despojos de la vida animal y vegetal, y el CITES trata, con eficacia, de evitarlo.

Es posible que estemos sobresaturados de "Días de…", pero en este caso cabe mostrar ilusión por el recién estrenado “Día Mundial de la Vida Salvaje”.

Miguel del Pino Luengo es biólogo y catedrático de Ciencias Naturales.

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