Se acaban las sardinas

Miguel del Pino

Desde finales del pasado verano es frecuente leer en la prensa alarmantes noticias sobre la situación crítica en que se encuentra una de las especies de peces más populares en la Península Ibérica: la sardina atlántica (Sardina pilchardus), lo peor es que estas noticias se basan en informes científicos cargados de razón.

Ya se están inventando calificativos como "caviar azul" para referirse a la exquisitez de la sardina, especialmente cuando, antes del desove, aparece cargada de esa grasa blanca que los médicos encuentran tan recomendable para la salud del consumidor humano. La sardina es el más típico ejemplo de pescado azul o graso y no sólo es sabrosa, sino también muy beneficiosa desde el punto de vista nutricional.

Situación crítica en las costas ibéricas

Los informes científicos de mayor garantía, como los emitidos por el CIEM, hablan de una situación crítica para las poblaciones de sardinas de las costas atlánticas peninsulares, muy especialmente en las portuguesas, aunque en la cornisa cantábrica haya puntos en que la especie está menos castigada, especialmente en algunas costas vascas.

El Gobierno Español se resiste a admitir la necesidad de aceptar una moratoria en la pesca de la sardina que implique la detención total durante el tiempo que se estime necesario para garantizar la recuperación de la especie, lo cual no es extraño si se considera que nuestra flota sardinera cuenta con 350 buques de cercado de bancos, así como la fuerte relación que existe entre las capturas y la industria conservera.

Como consecuencia de los anteriores datos serían muchas las familias que se verían afectadas por una parada completa, y en estos casos no se suele contar con tiempo para que la reconversión pueda paliar la catástrofe económica que afectaría a las personas implicadas en el sector.

Hablamos de unas pérdidas de unos 90 millones de euros anuales, pero si España trata de luchar contra la parada técnica en las capturas va a enfrentarse a una dura batalla con las autoridades comunitarias ya que los informes científicos son aplastantes.

La Comunidad Europea afirma que "nunca hasta ahora se habían detectado peores niveles en las poblaciones de la especie", de donde deduce que es necesaria la "cuota cero" en la pesca durante las próximas temporadas. La FAO por su parte cree que la situación es especialmente preocupante en los bancos de la zona del Mediterráneo.

Las cifras históricas de capturas son también concluyentes: en los años cuarenta se pescaba en las costas ibéricas 250.000 toneladas anuales, en los ochenta se bajaba a 100.000, a principios de siglo a apenas 50.000 y en la pasada temporada sólo a 18.000. No hacen falta comentarios.

Biología de la especie

La Sardina pilchardus es un pez típico de la familia Clupeidos, que engloba otras especies también de gran importancia económica, como el arenque (Clupea arengus), habitante de aguas más frías del atlántico norte.

No hace falta describir este bello pez de costados con reflejos azulados y verdosos y vientre blanco. Su alimentación se basa en el plancton y forma grandes bancos que se acercan a la costa cuando llega la época de la reproducción, buscando entonces las aguas más templadas

La fecundación de los huevos se hace en el agua, vertiendo los reproductores los gametos directamente al mar. Cada sardina puede poner entre 20.000 y 50.000 huevos, lo que permite albergar esperanzas de recuperación de los efectivos de la especie si se consigue la moratoria en la pesca.

Los huevos flotan en la superficie gracias a estar adheridos a una gotita de grasa, después se van hundiendo, y cuando se transforman en diminuto alevín, tienden a juntarse y formar los bancos que llegan a ser muy numerosos.

Son muchas las especies de peces de interés comercial que forman grandes bancos, y no están del todo esclarecidas las causas de esta conducta de agrupación; para el Premio Nobel podría tratarse de un medio para despistar a los predadores, a los que "el bosque no dejaría ver cada árbol", pero el hecho de que también bastantes peces carnívoros se agrupen así, hace pensar a otros autores que pueda deberse a mejorar las condiciones hidrodinámicas de la natación del grupo.

Los bancos de sardinas de las costas ibéricas efectúan movimientos migratorios tanto horizontales como verticales, lo que implica que a veces parezcan desaparecer por haberse sumergido en aguas más profundas. Hay que estudiar mejor estos movimientos para establecer las cuotas de captura, ya que a veces los datos de las observaciones poco rigurosas pueden inducir a la confusión.

Portugal especialmente afectado

El desarrollo turístico portugués de las últimas décadas ha implicado un aumento significativo del consumo de sardinas en aquel país, que como es natural se muestra completamente en contra de la moratoria, a pesar de que la escasez de bancos afecta muy especialmente a sus costas.

En el mediterráneo español, donde es clásico el consumo de sardinas a la brasa en forma de los famosos espetones, parece que los ejemplares capturados son cada vez de menor tamaño, dato especialmente alarmante. Parece que los turistas que visitan nuestras costas seguirán degustando sardinas, pues nuestras autoridades creen, o al menos eso afirman, que "hay margen para seguir capturando".

Esperemos no tener que hablar en los próximos años del entierro de la sardina, salvo en la acepción carnavalesca de la frase.

Miguel del Pino Luengo es biólogo y catedrático de Ciencias Naturales.

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