Polemico San Antón

Miguel del Pino

Las tradicionales Fiestas de San Antón, en el entorno madrileño de la Iglesia del Santo que les da nombre, se han presentado este año tan impregnadas de la llamada "ideología animalista" que al propio santo patrono se le adjudica tal condición en la proclama de los festejos: "San Antonanimalista".

Claro que…como cabía esperar la Señora Alcaldesa excusa su presencia en la "parte religiosa" de los actos, de manera que no sólo el Padre Ángel, párroco, sino hasta el mismísimo Arzobispo de Madrid, Monseñor Carlos Osoro, que por primera vez bendecirá a los animales, se verán privados de su compañía si no hay rectificación de última hora.

Hasta el momento presente, desde que las llamadas Vueltas de San Antón fueron resucitadas por el entonces Alcalde Madrid, Enrique Tierno Galván, la máxima autoridad municipal había honrado los actos con su presencia en la Iglesia y en las Vueltas, acompañando al Concejal del Distrito Centro. Alberto Ruiz Gallardón fue pregonero y recibió emocionado un original recuerdo consistente en el retrato al óleo de su querido perro; José María Álvarez del Manzano tampoco faltaba ni un solo año, acompañado como es natural de sus perros, como gran amante de los mismos que es.

Eran las fiestas de la inocencia y de la presencia ilusionada de los vecinos del Barrio y de sus variadísimas mascotas. Quienes participábamos de una u otra forma huíamos de la exageración y de la utilización de tales afectos entre humanos y animales, evitando mensajes de cualquier tipo que pudieran desvirtuar la raíz de los actos.

Solo recuerdo un año en que el activismo antitaurino trató de mezclarse con las Vueltas, coincidiendo precisamente con el acto de entrega de cachorros en adopción que constituyó en aquel frío enero algo pionero en este sentido. Afortunadamente se volvió al mundo de las mascotas, de los animales necesitados de adopción y de la exaltación de la compañía y afecto que la faunilla de compañía supone para tantas personas, muchas de ellas mayores, que no encuentran demasiado afecto entre sus congéneres humanos.

Por todo ello rechazamos este trufado de animalismo radical que pretende impregnar las Fiestas de San Antón en Madrid. Hay muchos otros foros y diversas ocasiones para que los implicados en extremismos como el Proyecto Gran Simio o el Veganismo estricto puedan expresarse en libertad, pero quienes hemos trabajado tantos años en ellas, en mi caso como divulgador en los medios de comunicación, pregonero y conferenciante, desearíamos que siguieran siendo sencillas, puras e inocentes.

Y claro está, con base religiosa, como las de los Reyes Magos. Si las autoridades municipales entran a saco en este tipo de festividades para manifestar su presunto apoyo pero renunciando a dicha naturaleza cristiana cabe preguntarse si no sería mejor que las dejaran en paz y organizaran otras totalmente diferentes con estructura básica agnóstica, druida o astrológica.

No todo es negativo. Se hace coincidir esta Fiesta con el anuncio de la apertura de un Centro de adopción de mascotas en el Parque del Retiro. Los precedentes son muy positivos y cabe esperar que sean muchos los perros y gatos que accedan a una segunda oportunidad en este entorno privilegiado.

Y mientras tanto un grupo de románticos prepara la edición número 62 del Concurso-Exposición de los pájaros domésticos criados por la Asociación de Canaricultores Españoles, Medalla de oro del Círculo de Bellas Artes, en cuyos locales tuvo lugar durante muchos años; el presente, a partir de la tarde del domingo 24 tendrá lugar en las instalaciones del Centro Cultural Casa del Reloj en el Paseo de la Chopera.

También la canaricultura fue en tiempo objeto de crítica por parte de la censura radical-animalista. Los canarios, periquitos y muchas otras especies de pequeñas aves son tan domésticos como un perro y un gato y su crianza en el hogar ha dado oportunidad a muchos niños para convertirse en amantes de los animales al contemplar tan de cerca las maravillosas costumbres reproductoras de los pájaros y los solícitos cuidados que proporcionan a sus crías.

Volviendo a nuestro comienzo y al "San Antón animalista" reparemos en lo mal que le sientan a los Santos los apodos adjudicados por los que presumen de agnósticos; la sombra de la utilización planea en éste y otros casos similares con negrura de ala de cuervo.

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