Otra vez la gripe aviar en Europa

Miguel del Pino

La enfermedad más temida en las granjas avícolas europeas acaba de reaparecer y amenaza por el momento a siete países. Afortunadamente España no figura entre los afectados.

La gripe aviar, más correctamente llamada "influenza avícola", es una enfermedad vírica conocida desde hace décadas como amenaza para las aves, especialmente las de granja, pero saltó a la actualidad con carácter de amenaza pública el año 2003 cuando apareció en Asia una nueva cepa capaz de infectar al hombre has el punto de provocar algunos fallecimientos. Esta cepa se denominó HSN1

La temida influenza ha vuelto a aparecer en Europa después de varios años de paz y tranquilidad en las explotaciones avícolas. Los patos y otros miembros de la familia de las anátidas son las aves más afectadas.

A pesar de ello no sólo estas especies pagan las consecuencias con sacrificio de muchos miles de ejemplares en los países afectados; también suelen las autoridades tomar medidas para limitar el número de palomas silvestres y otras aves propias de parques y jardines públicos, aunque el contagio a las personas es muy difícil, a a no ser que se trate del personal que cuida los animales de granja y está expuesto a contacto prolongado y directo con las heces o con las secreciones nasales de las aves enfermas.

En este caso la reciente cepa aparecida en Europa no parece peligrosa para el hombre, a no ser que se produzcan mutaciones semejantes a la de hace años en Asia. Esta vez es la variante HSN8, y para cortarla se están sacrificando miles de patos en granjas de Hungría, Alemania, Austria, Dinamarca, Suecia, Holanda y Francia.

Como no podía ser de otra forma, dada la capacidad de desplazamiento mediante el vuelo de las aves silvestres, también ha aparecido en algunas de estas, en este caso en diez países, aunque no en la vecina Francia.

Hay que confiar en las autoridades veterinarias y en los cinturones de seguridad que se establecen de manera inmediata tan pronto como se detectan ejemplares afectados por las llamadas epizootias, especialmente cuando, como en el caso que ahora padecemos, estas tienen origen vírico.

Hay que recordar que los virus no son atacados por los antibióticos, por lo que la lucha contra sus ataques se basa en la vacunación, que no siempre es posible efectuar a tiempo y de forma masiva, ya que estos brotes suelen aparecer, por mutación, de forma repentina.

No hay que confundir las medidas preventivas, siempre necesarias, con los estallidos de pánico que a veces se producen ante las noticias que avisan de la aparición de epidemias. Todas las ciudades del mundo tienen palomas, y aunque las Autoridades Municipales vengan luchando para controlar su número y evitar explosiones de sus poblaciones, no hay que caer en la exageración de huir de cualquier ave, doméstica o silvestre que aparezca en el entorno.

Los estanques con aves que suele haber en los parques públicos para recreo de los niños suelen ser también en estos casos objeto de control, pero hay que reconocer que no es sencillo controlar los movimientos de las aves silvestres que sobrevuelan las ciudades. Este quiere ser un mensaje de tranquilidad, aunque sea lamentable, tanto desde el punto de vista económico como desde el puramente sentimental, el sacrificio masivo de animales en las granjas de los cinturones afectados por la epidemia.

En España no se ha detectado ningún caso por el momento. Esperamos en los próximos días se mantenga esta situación al funcionar las medidas preventivas tomadas por nuestros vecinos.

Y por cierto, no hay nada que temer de los pájaros domésticos; periquitos, canarios, y demás gentecilla alada de nuestros hogares está muy jejos de tener peligro de contagio con aves enfermas, de manera que sigamos disfrutando de sus cantos y de sus encantos.

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