Misteriosos fondos marinos

Miguel del Pino

Como nos tienen acostumbrados verano tras verano, los buenos ecologistas de WWF España, antes Adena, se han lanzado al mar para recorrer algunos privilegiados puntos de las costas de Almería y Granada. Un catamarán que se sirve sólo de energía limpia y al que pueden acceder algunos visitantes es su base de trabajo.

San José, Roquetas, Motril y Almuñécar son otros tantos puntos de encuentro del catamarán y los interesados en los mensajes que trata de difundir. Este año la protección de los fondos marinos es su principal objetivo.

Algunos ecosistemas marinos de la costa andaluza, como los llamados "Seco de los olivos" o el más conocido Mar de Alborán encierran todavía secretos científicos y biodiversidad insospechada que pudieran ser arrastrados al olvido sin que llegáramos a conocer su contenido y su importancia.

Y nunca mejor dicho lo de arrastrados, porque son las redes de arrastre en fondos profundos la principal causa de los peligros que corren estos ecosistemas, verdaderamente misteriosos.

Dichas redes de arrastre acaban de ser prohibidas por la Unión Europea en fondos profundos y esto constituye una excelente noticia; si además los ingleses ocupantes de Gibraltar dejan de arrojar bloques de cemento a las aguas españolas, estaremos de enhorabuena.

Quedan lejanos los tiempos en que se suponía que los fondos marinos eran simples llanuras sumergidas. Sabemos hoy que muchos de ellos presentan relieves tan complejos como los de las tierras emergidas, así que no debe asombrarnos que en lo más profundo del Mar de Alborán y del Seco de los olivos haya montañas submarinas, cañones y conos procedentes de viejos volcanes.

Verdaderas manadas de cetáceos pululan por estas aguas. Decimos manadas porque como es bien sabido se trata de mamíferos. El delfín mular es uno de los más frecuentes.

Muchos animales misteriosos, a veces pendientes de clasificación por parte de los zoólogos habitan los fondos semidesconocidos. Es el reino de los corales y las esponjas, con su extraordinaria diversidad de formas y especies. El coral blanco es especialmente frecuente en Alborán y una de las especies más deterioradas por el arrastre en fondos, ahora afortunadamente prescrito.

El telegénico "Bob" puede ser el único contacto entre el filum de las esponjas y los niños de tierra firme. Las esponjas son seres muy sencillos en cuanto a su estructura zoológica que consiste en sólo dos capas celulares con una sustancia pastosa entre ambas llamada mesoglea, pero no son plantas a pesar de estar fijas al fondo, sino verdaderos animales que filtran el agua que pasa a través de sus poros y obtienen así su alimento en forma de pequeñas partículas.

No es extraño que la mitología adjudicara al dios Neptuno una gran copa con la que brindar. La grandísima esponja Poterium, de perfecta forma de copa, excitaba la imaginación de los marinos de la antigüedad en este sentido. En nuestros fondos las dimensiones de las esponjas son más modestas, pero sus coloridos y formas resultan muchas veces espectaculares.

Las esponjas tienen en su interior una serie de formaciones duras de diferentes relieves, bien en forma de espinas sencillas, de maza, de agujas ensambladas, etcétera. La naturaleza química de estos elementos llamados "espículas", permite clasificarlas en calcáreas y silíceas.

Hay un tercer grupo de esponjas que en lugar de espículas presentan un esqueleto formado por una red de ciertas proteínas: las esponginas. Estas esponjas son las llamadas "de baño", tan cotizadas antes de la aparición de las modernas fibras sintéticas. Muchos buceadores morían o envejecían de manera prematura en sus esfuerzos por pescarlas a pulmón limpio, antes de la aparición de los modernos equipos de ayuda al buceo.

Los corales por su parte no son menos sorprendentes que las esponjas. Los de los fondos marinos son coloniales y crecen formando esculturas, submarinas, algunas ramificadas en forma de cuerna de ciervo. Menos romántico es el nombre de los del género Alcionum, conocidos como "dedos de muerto".

Andalucía debe de ser uno de los pocos lugares del mundo donde se consumen algunos de estos celentéreos (nombre científico del grupo). En este caso no son los coloniales sino algunos que bien de forma aislada, como las actinias. "Ortiguillas" o "puntillitas" son los nombres gastronómicos locales.

En todas esas praderas, montañas, cañones o pequeños relieves submarinos, la vida bulle de manera insospechada desde la superficie. Pero la protección de los fondos marinos ha sido descuidada, cuando no olvidada durante décadas.

Así que nos atrevemos a calificar de muy importante la recientísima decisión por parte de la UE de poner estos ecosistemas a salvo de su principal enemigo: las redes de arrastre. También habrá que vigilar la contaminación, pero esta es otra historia, por cierto muy complicada.

Feliz trayecto al catamarán de los buenos ecologistas de WWF España. Desde el interior de la Península contemplamos su periplo mediterráneo con sana y justificada envidia.

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