Madrid y el oso panda, historia de una amistad

Miguel del Pino

El Zoo Acuarium de Madrid acaba de renovar su acuerdo con las autoridades científicas de la República Popular China para seguir manteniendo en sus instalaciones esa gran joya zoológica que es el Panda Gigante.

El acto se desarrolló en forma festiva, conmemorándose así al propio tiempo la inauguración del Nuevo año chino, dedicado en esta ocasión al perro, como símbolo de fidelidad y lealtad. Su Majestad la Reina Doña Sofía actuó como Madrina, y asistieron el Embajador de la República Popular China, Lyu Fan y las autoridades de Parques Reunidos y del Zoo Acuarium de Madrid.

Parece mentira, pero han pasado ya cuarenta años desde que llegaron al Zoológico madrileño los primeros Pandas Gigantes. Fue con motivo de la reciente restauración de las relaciones diplomáticas entre China y España, y sobre todo como símbolo de amistad entre ambos países reflejada en la reciente visita al país asiático por parte de Don Juan Carlos y Doña Sofía, Reyes de España.

En aquellos años sólo salían pandas de China con cuentagotas, y siempre que se dieran las dos condiciones que hemos recordado: el deseo de demostrar amistad a otro país y la celebración de la visita de mandatarios con la categoría de Jefes de Estado.

Una hembra nacida en los Centros de crianza de pandas de China, llamada Shao Shao, y un macho capturado en la naturaleza ya talludito, Chang Chang, fueron los primeros Pandas que veíamos en España. Yo estaba en la recepción de los ilustres recién llegados junto al Dr. Rodríguez de la Fuente y tuve la satisfacción de compartir con él las primeras impresiones cuando Chang Chang, en primer lugar, salió tranquilo y a cámara lenta del confortable cajón en que había sido transportado por vía aérea desde China.

También tuve el honor de acompañar en su vista a Madrid a algunas de las autoridades científicas chinas que acompañaron a los Pandas, se mostraron especialmente admiradas cuando visitamos el Museo Nacional de Ciencias Naturales, que entonces exponía su completa exposición de taxidermia.

Pero volvamos a los Pandas: es posible que el macho llegado de China fuera demasiado adulto para reproducirse, a o bien que su origen silvestre se constituyera en impedimento para su adaptación como reproductor, pero lo cierto es que para conseguir que Shao Shao quedara en gestación hubo que recurrir a la inseminación artificial, para lo que se recurrió a la colaboración con el Zoológico de Londres, donde se contaba con un macho apto para dicho intento.

CHU LIN viene al mundo

Como consecuencia de tantos esfuerzos, el 4 de septiembre de 1982 tuvo lugar el alumbramiento de dos crías gemelas por parte de Shao Shao, lo que constituyó un hito que incluía una serie de records: entre éstos, el de ser el primer parto gemelar en Occidente.

Sólo sobrevivió el macho, fracasando los intentos de criar en incubadora a la diminuta hembra que lo acompañó en su venida al mundo. La maravillosa forma en que la madre acunaba y cuidaba al pequeño, que los espectadores pudieron contemplar a través de un circuito cerrado de televisión, hizo mucho para fomentar el cambio de cultura de muchos españoles en referencia al trato a los animales: las preciosas imágenes dieron la vuelta al planeta.

Para poner nombre a la criatura, que crecía a velocidad vertiginosa, se recurrió a un referéndum infantil, principalmente a través del programa de televisión en el que por entonces yo colaboraba junto al maestro Joaquín Prat: entre los nombres propuestos por los niños se eligió uno realmente genial por su castiza fonética, "Chu Lin"

La idoneidad del curioso nombre se vio reforzada cuando Tatiana Fisac, experta en Filología China, nos aclaró que significaba algo así como "Tesoro entre el Bambú". A veces la imaginación de los niños nos llena de asombro.

Chu Lin vivió catorce años y marcó una etapa inolvidable en la vida de la institución zoológica madrileña, después de su muerte no volvimos a tener Pandas en Madrid durante un periodo de once años: Shao Shao y Chang Chang había fallecido años antes por causas naturales derivadas de su senectud.

La segunda etapa

Tras esta etapa en blanco un nuevo convenio con China permitió la llegada a Madrid de una nueva pareja de Pandas Gigantes, que procedía de la estación reproductora china de Chengdu. En el año 2007 recibimos al macho Bing Xing y a la hembra Hua Zui Ba, que se han revelado como excelentes padres y han proporcionado a los escasos efectivos de Pandas nacidos en los zoos cuatro preciosos ejemplares, llamados Po y De De (parto gemelar felizmente consumado en 2010), y posteriormente Xing Bao (2013) y la preciosa hembra Chulina (2016)

Una vez terminada su crianza los panditas madrileños deben ser enviados al Centro Reproductor de Chengdu, pero este sacrificio sentimental para los madrileños viene compensado por la seguridad de que nunca faltarán Pandas en Madrid mientras el programa siga funcionando tan extraordinariamente bien como hasta ahora.

Así el Zoo Acuarium de Madrid se ha ido convirtiendo en uno de los referentes occidentales en la conservación del Oso Panda, una especie única por muchas razones, tanto científicas como populares: su carisma, rareza y fotogenia motivaron que WWF, la más prestigiosa entidad conservacionista del mundo, eligiera su imagen como emblema y la incorporara a su logotipo.

La población de Pandas nacidos en los Centros de Cría, principalmente en China, con el aporte de los colaboradores occidentales, Madrid entre ellos, es de poco más de trescientos ejemplares. La población silvestre, en eterno peligro, se estima en la actualidad en 1864 individuos.

Como ha recordado el embajador Lyu Fa en el acto de renovación del Convenio de Cooperación entre Madrid y China, el Panda Gigante es considerado por su país como un verdadero tesoro nacional lo que debería servirnos de ejemplo en lo que se refiere a las especies ibéricas en peligro de extinción. Hay que felicitar a China por sus esfuerzos para la conservación del Panda Gigante.

Y terminamos recordando al "Père David", un misionero francés que recorrió las montañas más desconocidas de China en el siglo XIX realizando los más asombrosos descubrimientos zoológicos y botánicos.

En 1869 Armand David, el misionero naturalista, encontró al visitar una casa en la que se le acogió en uno de sus viajes, una piel del desconocido "oso blanco y negro", comunicando tal hallazgo a los científicos franceses y por tanto fue considerado como el descubridor de la especie.

Para conmemorar el descubrimiento del Padre David, el año 2009 un grupo de ciudadanos chinos amantes de la naturaleza recorrió los mismos caminos que había seguido el misionero en el siglo XIX. El premio a sus esfuerzos fue divisar un Panda Gigante vivo en el corazón de aquellas montañas: sin duda había merecido la pena.

También la merecen los esfuerzos de nuestro Zoo Acuarium por colaborar en un empeño tan importante desde el punto de vista científico. Enhorabuena a todos sus directivos y personal por la reciente renovación que comentamos.

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