La piscifactoria: una gran esperanza

Langostinos "de secano"

Miguel del Pino

Al comienzo de los años ochenta tratábamos de recoger en un documental para Televisión Española las técnicas y avatares de la cría del langostino en la Bahía de Cádiz. Eran tiempos difíciles en los que el alto costo de la producción frenaba la viabilidad de los proyectos. Hoy las cosas han cambiado mucho en este sentido.

Pequeñas granjas de paredes inmaculadamente blancas y con apariencia de instalaciones avícolas encerraban un complejo mundo de imitación marina en el que se desarrollaban todos los cultivos de seres microscópicos necesarios para el establecimiento de toda una pirámide alimentaria. Las enormes bolsas llenas de un líquido de color verde brillante contenían la masa de algas conocidas como fitoplancton, que en otras bolsas, de tonalidad ocrácea, eran devoradas por el zooplancton. Este último constituiría la base de la alimentación para las diminutas larvas de los langostinos.

En la playa de Bajo de Guía los científicos de la piscifactoría esperaban la llegada de los pescadores que portaban los langostinos recién pescados en cajas de madera sobre una base de serrín mojado. Los coletazos demostraban que no sólo llegaban vivos, sino con la suficiente energía como para convertirse en reproductores.

Instaladas las hembras en acuarios marinos, la puesta se conseguía con facilidad mediante una elevación brusca de la temperatura, lo que se conoce técnicamente como un "choque térmico". A partir de aquí, un minucioso trabajo para conseguir el nacimiento de las larvas y su correcta alimentación en la que entra a formar parte un diminuto crustáceo, la Artemia salina, cuyos huevos se incuban y eclosionan en una verdadera salmuera; así hasta llegar al langostino adulto, su coste en aquella época, veinte años atrás, era de unos doce mil euros por kilogramo.

Había que seguir investigando para conseguir el auténtico cultivo de langostinos en piscifactoría, algo que ya, por fin, resulta completamente viable.

Algunos métodos de cría destructivos

Algunos países económicamente poco desarrollados basan su industria camaronera -camarón se llama en América al langostino- en la ocupación de ecosistemas de manglar, o en el empleo de agua de los humedales marinos. Muchas de estas prácticas pueden agotar y contaminar las reservas acuáticas saladas y salobres con el consiguiente deterioro ambiental. Algunas lagunas costeras y marismas centroamericanas se encuentran verdaderamente dañadas, con el agravante de que los beneficios que genera el cultivo a los trabajadores de estas instalaciones no pueden garantizarse a medio plazo.

Los corrales marinos en que se aísla a los langostinos para evitar su escapatoria al mar abierto suelen requerir el empleo de alimentos contaminantes y cantidades notables de antibióticos. Está claro que se trata de soluciones insostenibles. Hay que llegar a conseguir un verdadero cultivo sostenible en piscifactoría.

A la sombra del Castillo de la Mota

Por increíble que pueda parecer, un nuevo método de cultivo de langostinos se muestra capaz de poner en el mercado excelentes langostinos "ecológicos" criados en plena Castilla, en concreto a la sombra y bajo la vigilancia del Castillo de la Mota. Un emprendedor noruego instalado en tan nobles tierras es el responsable del proyecto, y la inminente comercialización a importante escala de este marisco de la llanura castellana ha saltado a los medios de comunicación esta semana con verdadero impacto. Ya tenemos "langostinos de secano", o mejor, de piscina convertida en balsa marina. Los manglares y las marismas están de enhorabuena por esta novedad.

No vamos a entrar en los detalles técnicos del complejo acuicultor: sólo señalaremos que se trata de agua marina fabricada por medios químicos. No hay desecación ni contaminación de humedales salobres, como no podía ser menos en esta tierra de secano. La solución resulta verdaderamente esperanzadora.

Los medios pesqueros de arrastre

La pesca de langostinos y otros mariscos por medio de redes de arrastre presenta todos los inconvenientes para los fondos marinos que tantas veces se han denunciado, como destrucción de praderas submarinas donde se recoge la freza de los peces, o la captura no selectiva con extracción de especies no comercializables.

De todas formas no podemos aumentar la presión conservacionista sobre un sector pesquero muy controlado por las leyes, y hay que reconocer que la demanda mundial de langostinos o camarones, es cuantiosa y creciente, de manera que no se trata de renunciar a la pesca, sino de complementarla con la acuicultura.

¿Son ecológicos los langostinos castellanos?

A veces aplicamos el término "ecológico" con demasiada alegría y escasa base, de manera que habrá que dar tiempo a la nueva forma de cultivo de estos mariscos para que demuestre su idoneidad . No por ello vamos a dejar de expresar nuestra admiración por este emprendedor noruego que se nos ha adaptado física y comercialmente a las llanuras vallisoletanas. No están los tiempos para despreciar iniciativas originales y creadoras de puestos de trabajo, de manera que permanecemos a la espera de análisis más profundos.

Donde sí parece que el tema está muy bien enfocado es en sus canales de comercialización. El sistema de pesca según pedido ha dado ya excelentes resultados en el caso de comercialización del salmón en los fiordos noruegos, y el hecho de que pueda presentarse en el mercado un ejemplar pescado el día anterior en función de la demanda asegura mercado dinámico y superior frescura. Algo que podría resultar igual de eficaz en el caso de nuestros langostinos castellanos, que se extraen de sus piscinas a una hora de distancia de Mercamadrid. ¿Hay quién lo supere?

*Miguel del Pino Luengo es Biólogo y Catedrático de Ciencias Naturales.

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