Grullas inocentes y políticos culpables

Miguel del Pino

Digamos para quienes no sean profesionales de la ecología que una Zepa es una zona de protección especial para las aves, o lo que es lo mismo, una figura de protección legal para determinados espacios que se suponen importantes para la conservación de ciertas especies ornitológicas.

No protegemos a las aves sólo por ser atractivas o bellas, sino también por lo que tienen de indicador ecológico. Quiere decir que si sabemos conservar la avifauna de un territorio estaremos causando un importante beneficio a la totalidad del mismo. La presencia de ciertas especies de aves propias de un determinado entorno será un termómetro indicador de la buena salud del espacio ambiental de que se trate.

Para establecer la figura legal de zepa tienen que hablar en primer lugar los científicos, y no faltan en España excelentes ornitólogos, tras la semilla y el ejemplo dejadas por figuras como Bernis, Valverde o Ballcels, por citar sólo a tres de los más grandes. Son necesarios estudios minuciosos y extensos en el espacio y el tiempo y muchas veces es necesario poner por delante el interés científico de los argumentos puramente económicos y por supuesto de las manipulaciones de los políticos.


Las zepas no se estiran desde los despachos

Vayamos al caso concreto que nos interesa, la "Zepa elástica" de la Laguna conquense del Hito, que de manera casi milagrosa se ha estirado hasta límites insospechados precisamente para alcanzar el espacio en el que se pretende construir el almacén de residuos radiactivos que lleva años en estado de reposo.

Precisamente ahora, cuando parece que estaban a punto de iniciarse las obras, con el consenso de los vecinos del entorno próximo, especialmente de los habitantes de Villar de Cañas, que ven con ilusión la inminencia de la llegada de prosperidad y puestos de trabajos, insistimos, precisamente ahora, desde los despachos de la Junta de Castilla la Mancha, y con ampulosas declaraciones del Presidente, Sr García Page, la Zepa se extiende, se dilata cual mancha de aceite unidireccional y alcanza el entorno del almacén paralizando su construcción. Así ha ocurrido y no cabe duda de que es necesario salir al paso de un hecho ecológicamente tan insólito.

¿Qué científicos avalan la ampliación?. ¿Dónde están los correspondientes informes?

Resulta imprescindible conocer los estudios ornitológicos, es decir científicos, en que se ha basado la ampliación. ¿Quiénes son los ornitólogos que las han firmado? Desde luego se juegan el prestigio, y si realmente la zona merece la calificación de Zepa hay que preguntar por qué razones no se había declarado precisamente hasta este polémico momento.

Es preferible ni siquiera imaginar la segunda posibilidad: que la ampliación que boicotea la construcción del almacén no haya pasado por manos científicas y se haya gestado en despachos de políticos que han jugado a ornitólogos ocasionales. La gran perjudicada en cualquier caso es la Naturaleza.

Las grullas son inocentes

Parece que la especie elegida como ave necesitada de protección especial es la grulla, y en el acto aparece la polémica, ya que los vecinos afirman no haber visto ninguna en su vida. A partir de ahora, la grulla pasa a ser a nivel popular un "pájaro de mal agüero" y un obstáculo para que mejore nuestro recibo de la luz: en general no se hablará de grullas sino de "pajarracos".

Se han dado precedentes de graves daños a una especie al ser perjudicada su imagen por la utilización política y ecologista; recordemos los famosos excrementos de lince supuestamente aparecidos en el entorno de la carretera nacional 501. El intento de paralización de dichas obras basado en la posible presencia del felino causó a esta especie más daño que furtivos y conductores imprudentes juntos.

Pocas veces como ahora, en la Zepa de la Laguna del Hito parece tan sospechosa de oportunismo una declaración de figura de protección ambiental. A los terrenos que aparecen en las imágenes televisivas se les tacha de "secarral" y de inútil aprovechamiento, y no es así: las zonas esteparias y las llanuras salobres tienen su importancia ecológica, lo que ocurre es que en ocasiones su elección para una obra de interés general puede constituir el mal menor para el entorno de un espacio determinado.

Señores políticos implicados en la polémica historia que comentamos: presenten claramente los informes científicos que demuestren que ha sido necesaria la ampliación de la Zepa en cuestión. Aunque lograran demostrar que es necesaria, nadie podrá decir que es oportuna.

Y como conclusión general hay que pedir a toda la clase política que no utilice para fines concretos y partidistas a la naturaleza ni a sus especies, como en este caso hacen con las grullas en este entorno de Cuenca. Si tan interesados se muestran por esta gran ave, que protejan debidamente las dehesas en que pasan su estancia en España, defendiendo este incomparable ecosistema de sus principales enemigos, el envejecimiento de los árboles y las amenazas a las dos especies que garantizan su mantenimiento económico, el cerdo ibérico y el toro bravo, el segundo en verdadero peligro de extinción a causa de la persecución por parte de los alcaldes "podemitas".

Las grullas llegan a la Península desde sus cuarteles siberianos y aquí pasan buena parte del año en régimen de Montaner. Al comienzo de la temporada de llegada parecen llover sobre enclaves como la Laguna de Gallocanta o los encinares extremeños. Ellas no tienen la culpa del oportunismo de algunos políticos.

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