El lobo bueno

Miguel del Pino

Ha ocurrido muy recientemente en los alrededores de Madrid. Una joven que paseaba con su perro fue atacada por un indeseable rebosante de antecedentes penales que no pudo consumar su agresión debido a la defensa que el animal hizo de su dueña. Las mordeduras en la pierna del frustrado violador permitieron, tras su detención, probar su identidad y ponerlo a disposición judicial.

Quienes conocemos a fondo al perro de pastor alemán, y yo he criado más de trescientos, no nos sorprendimos cuando se supo que ésta era la raza a la que pertenece el héroe canino. Efectivamente el pastor alemán es uno de los perros más nobles y fieles entre los de su especie.

Parece que no se trataba de un perro especialmente adiestrado para la defensa, sino que actuó movido por su instinto: digamos en este caso con su maravilloso instinto. Seguramente se trataba de un perro muy querido por su familia humana, pero a partir de ahora no sabrán cómo agradecerle tanto valor y lealtad, y no estamos humanizando el tema.

La mejor definición racial del pastor alemán es un carácter equilibrado unido a una condición atlética. Es indiferente con los extraños, de manera que si se cruza con un ejemplar que pasea junto a su amo y su belleza le mueve a llamar su atención o acariciarle, lo más probable es que le mire con expresión de querer decir algo así como "disculpe, no hemos sido presentados", con perdón por tomarme la libertad de hacer traducción libre del lenguaje mímico canino.

Uno de los pastores alemanes más famosos del mundo fue Rin Tin Tin: en realidad no era un solo ejemplar, sino toda una saga de descendientes de un cachorro encontrado en una trinchera en Francia durante la primera guerra mundial por el sargento norteamericano Lee Duncan, que terminada la conflagración consiguió llevar a Rinty y a su hermana Nannette a los Estados Unidos.

Maravillosamente adiestrado por Duncan, este perro fue el fundador de una larga estirpe que triunfó en todo el mundo especialmente gracias a las series de televisión en que compartía protagonismo con el "pequeño cabo Rusty" en sus aventuras por el salvaje Oeste.

Pura ficción, ya que en el siglo XIX, época del western clásico, el pastor alemán aún no existía. Su origen, con las reservas que siempre requieren estos datos, se remonta a los primeros años del siglo XX, cuando el capitán de caballería del ejército alemán Max Von Stephanitz quiso seleccionar un perro lo más parecido posible al lobo, para que los pastores de ganado lanar pudieran tener a su lado a un "lobo amigo" que les ayudara en su trabajo.

La labor no debió de ser sencilla, pero en pocos años, cruzando diferentes perros de pastor de las diferentes regiones de Alemania consiguió unos perros de morfología lobuna de estética todavía muy lejana a la bella estampa y a la clásica manta "negro y fuego" de los actuales pastores alemanes de exposición.

Sus primeros trabajos no fueron de pastoreo, sino como perros policía, y conocemos su estética especialmente por los retratos de los campeones de las diferentes exposiciones de la policía alemana.

Verdaderamente, pronto se comprobó que su versatilidad le hacía apto para los trabajos más diversos, como el salvamento de personas en las catástrofes, la detección de explosivos o drogas y la hermosa labor de perro guía para ciegos, aunque en esta última tarea le salió un fuerte competidor en el maravilloso labrador retriever.

Recordando su inicial orientación para el pastoreo, en América suele ser conocido como "ovejero alemán". La denominación de "alsaciano", que a veces se utiliza, sobre todo en Estados Unidos, es puro marketing, producto de la postguerra en que tuvo lugar una fuerte importación cuando decir "alemán" no estaba bien visto entre los aliados vencedores.

No vamos a entrar a valorar las características de su standard racial, porque nuestra intención es rendir a esta raza el homenaje que merece tanto por su ya largo currículum como por su reciente hazaña al salvar a su ama. Es bien conocida su morfología, con hermosísima cabeza de lobo, con orejas enveladas y ojos de color castaño oscuro y de mirada que rebosa nobleza.

Su grupa inclinada, a veces demasiado por la selección equivocada de algunas líneas de cría, hace delicado su tren posterior y es necesario efectuar controles veterinarios periódicos por si hubiera propensión a la temida displasia de cadera. Hoy se sabe cómo mitigar este problema con las recientes medicaciones cada vez más eficaces.

Pero hay que reconocer que no es una raza demasiado longeva; raras veces supera los doce años, y quizá por esta razón su número se ha reducido bastante en los últimos tiempos entre particulares. Ofrece y entrega mucho y se le quiere demasiado como para que esta amistad termine tan pronto.

En cualquier caso, nuestro homenaje a este perro héroe del que no sabemos detalles, ni nombre, ni edad ni otras circunstancias accesorias. Mejor así para que se extienda a la totalidad de su raza: la de ese "lobo bueno" que quiso conseguir Stephanitz, y ¡vaya si lo consiguió!

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