El drama de los caballos

Miguel del Pino

Víctimas anónimas de la crisis económica que tantos estragos ha ocasionado, centenares de caballos se han visto abocados al sacrificio en los últimos años por motivos exclusivamente dinerarios; algo que afecta a la sensibilidad de cualquier amante de los animales

Este drama ha venido pasando prácticamente inadvertido, pero la gran mayoría de los criadores de la cabaña equina española saben que la crianza de caballos, incluso de los mejores ejemplares de pura raza, se ha convertido en un negocio ruinoso, y que en numerosas ocasiones han tenido que recurrir al sacrificio de ejemplares perfectamente aptos para la práctica de la equitación o de los deportes con equinos. Posiblemente ha faltado ingenio o sentido del marketing para evitar esta tragedia.

Cualquier ganadero sabe que hoy día es imposible poner en el mercado un caballo de pura raza española en condiciones de ser montado por menos de cinco mil euros de gastos imprescindibles en su crianza y primeras lecciones. Esta cifra ha distado mucho de acercarse a la que en realidad se podía obtener durante la crisis, de manera que el final del bellísimo animal puede suponerse.

Es cierto que en algunos países de Europa, Francia entre ellos, la crianza caballar con destino a la alimentación es algo tan habitual como el sacrificio del ganado vacuno, pero nosotros no estamos acostumbrados a este mercado y seguimos considerando al caballo como un animal amigo, de manera que no ha habido más remedio que ocultar esta realidad para evitar herir la sensibilidad de numerosas personas. Queremos creer que los peores momentos ya se han superado.

De clase media

La disminución del poder adquisitivo de las familias de clase media que se permitían mantener un caballito en el picadero más próximo para practicar la equitación los fines de semana, ha conducido al matadero a muchos caballos cuya mensualidad de manutención y ejercicio no podía ser mantenida. Andalucía ha sido especialmente afectada por este triste fenómeno, hasta el punto de que es en esta Comunidad donde se ha empezado a pensar en desarrollar soluciones ingeniosas, como la liberación de algunos de estos ejemplares en el monte, donde pueden incorporarse al ecosistema forestal y su funcionamiento.

Esta puede ser una excelente solución para el futuro de esos caballos ya dóciles y humanizados, pero también para otros criados especialmente para el establecimiento de yeguadas semi-asilvestradas que pasten en el suelo del sotobosque evitando la acumulación de maleza y hojarasca, y por tanto defendiendo la masa forestal contra los devastadores incendios.

Hay que aclarar que la sensibilidad del funcionamiento de la naturaleza y sus relaciones con la civilización recomienda ser extraordinariamente prudentes. No sería posible establecer estas manadas de caballos asilvestrados en espacios donde pudieran invadir carreteras y provocar accidentes, por no citar más que un ejemplo de la necesidad de ser cautos antes de introducir cambios en cualquier ecosistema, especialmente si éste se encuentra próximo al hábitat humanizado.

Un experimento parecido, al que ya aludimos en otro artículo, se está desarrollando utilizando burros, en este caso para proteger a los rebaños en los lugares en que se han establecido los lobos. Cuando creemos hacer un gran descubrimiento, los ancianos que viven en medios rurales lobunos no se extrañan en absoluto y nos dicen que esto "se había hecho siempre". Los burros cocean, rebuznan advirtiendo a los pastores y hasta se enfrentan a los lobos. Podemos darle también una oportunidad al caballo.

También los purasangre ingleses de los hipódromos se ven afectados por la crisis al disminuir el número de carreras y por tanto el volumen económico del deporte o negocio, como queramos llamarlo, que permite su mantenimiento.

La crisis del hipódromo, un ejemplo

Pero el sacrificio de caballos de pura raza española, llamada también andaluza, duele de manera especial. Nuestro caballo es sin duda el más bello del mundo, como corresponde al equilibrio de su sangre, directamente descendiente del caballo bereber, o berberisco, que entró por el Sur en la Península Ibérica. A su vez el bereber desciende del caballito árabe, una joya llena de nervio y de belleza que se constituye en único pariente vivo del extinguido Tarpán, el caballo de las mesetas asiáticas.

Nuestros vecinos portugueses llaman Lusitanos a los caballos de idéntico origen que los andaluces y hay que reconocer que los cuidan, miman y seleccionan con dedicación especial muy honrosa. Una especialización notable es la de los lusitanos preparados para el rejoneo, que en estos momentos no conocen rival en el mundo.

Acaso tengan mejor futuro los Lipizanos, blancos como la nieve y soporte de la Alta Escuela de Equitación de Viena. No son sino puros caballos españoles que llegaron a las pistas de equitación austriacas para ennoblecerlas. Sin duda no sabemos valorar ni exaltar la calidad de nuestros productos, incluido el que se ha llamado "más noble conquista humana" desde que fue domesticado por los Hititas en la Edad de Hierro.

Todo lo relacionado con el caballo es bello y rezuma elegancia, hasta los nombres adjudicados a sus capas: palomita es el caballo completamente blanco, tordo el que combina pelos blancos y negros o negro rojizos, overo el que une pelos blancos y rojos, ruano el que combina las tres tonalidades, blanca, negra y roja, bayo se denomina al rojizo muy aclarado "café con leche", con crines y cola negra, y perla, cuando siendo de esta misma tonalidad muestra aquellas (cabos y extremos), de totalidad amarillo claro.

Alazán es el caballo de pelo rojizo, y castaño la combinación de dicha tonalidad con el negro, este último puede ser peceño (mate) o azabache ( brillante). Prieto azabache dicen en México y lo cantan en un precioso corrido.

Reclamemos finalmente medidas ingeniosas para evitar el sacrifico de caballos por motivos económicos. Hay ocasiones en que la sensibilidad debe primar sobre lo puramente práctico.

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