Crimea-Congo: otro virus peligroso aparece en España

Miguel del Pino

Antes de que el virus Sars-Cov 2 nos deje respirar tranquilos, un viejo conocido, el virus Crimea Congo vuelve a hacer su aparición en España después de unos años de tregua. La picadura de una garrapata infecta a un hombre de mediana edad en la provincia de Salamanca, la picadura pudo haberse producido en una zona de pinares.

No se trata de sembrar la alarma, sino de advertir de la necesidad de tomar algunas precauciones ante alta incidencia de garrapatas africanas que esta primavera venimos observando en el campo.

Las garrapatas transmisoras del virus Crimea Congo no son las habituales en los animales domésticos, se trata de otro género científicamente conocido como Hyalomma, de amplia distribución en las zonas templadas mediterráneas y en el continente africano.

Los criadores de perros y otros animales domésticos suelen decir que estas garrapatas llegan desde África transportadas por las patas de las aves migratorias, lo que es cierto en algunos casos, pero como decimos también tienen poblaciones fijas en zonas europeas como los Balcanes.

Las garrapatas Hyalomma se distinguen fácilmente de las otras especies, como la de Rhipicephalus que es la más habitual en el perro, porque además de ser aquellas más pequeñas y de rostro más afilado, son móviles y se las ve correr por el pasto en busca de presas, mientras las otras especies permanecen fijas entre las ramas o el pasto y simplemente se dejan caer cuando captan el calor y el aroma de un mamífero en sus proximidades.

Las ocho patas de las Hyalomma muestran anillos claros y oscuros, pero no se detenga demasiado a contemplarlas si las ve desplazarse en el suelo, y sencillamente no consienta que den alcance ni a usted ni a sus perros.

Las garrapatas, tanto estas como los otros géneros más habituales, transmiten diversas enfermedades, lo que agrava su peligrosidad y se une las molestias que causa su picadura, sobre todo cuando se intenta arrancarlas de la piel y quedan incrustadas en ella sus piezas bucales. No debe intentarse la extracción, es preferible aplicar productos, como el alcohol, que provoquen su desprendimiento espontáneo a las pocas horas.

Fue en los Balcanes donde los virólogos descubrieron que las garrapatas del género Hyalomma son agentes transmisores de un virus potencialmente mortal para el hombre, perteneciente a la familia de los Nairovirus y causante de fiebres hemorrágicas similares, aunque no tan graves, a las producidas por el Ebola. El nombre común, Crimea-Congo se debe a la zona del sur de Europa en que se descubrió su patogenia y a su abundancia en el continente africano.

Un virus conocido en España

Ya en el año 2016 vivimos una amarga experiencia con este virus que provocó la muerte a un hombre de 62 años que había sido picado por Hyalomma en San Juan del Molinillo (Ávila) y falleció en el hospital Gregorio Marañón de Madrid después de contagiar a un sanitario que afortunadamente sobrevivió.

Tras una tregua de dos años este virus hemorrágico volvió a reaparecer, causando la muerte a un hombre de 72 años en Ávila tras recibir la picadura de una garrapata Hyalomma en el transcurso de una montería en la provincia de Badajoz: como consecuencia hubo que activar un protocolo de vigilancia sobre más de un centenar de personas, que afortunadamente funcionó bien y consiguió detener el brote.

El reciente caso de la transmisión del Crimea-Congo por picadura de garrapata en Salamanca viene a recordarnos el peligro latente de los virus hemorrágicos transmitidos por picadura de artrópodos; aunque afortunadamente el paciente permanece estable y no se teme por su vida, el hecho nos lleva a considerar que no sólo el coronavirus debe hacernos permanecer en alerta, sin pánico, pero con todas las precauciones que cada caso necesite.

Las precauciones contra las garrapatas consisten fundamentalmente en llevar ropa protectora en el campo, como pantalones embutidos en los calcetines, botas, aunque sean de lona, y ropa clara, para distinguir de forma inmediata cualquier bichillo que escale por nuestra anatomía. Los perros deben ir provistos de repelentes, sea en forma de collar, de pipetas o mejor de una combinación de todos los productos a nuestro alcance para impedir la infestación.

Los virus hemorrágicos son muy poco conocidos y desde luego muy peligrosos; abundan especialmente en el continente africano, pero las incursiones de alguno de ellos por nuestras latitudes, como la todavía reciente del temible Ebola, deben hacernos permanecer en guardia sanitaria para cortar los brotes tan pronto como se detecte el primer caso.

Como los coronavirus, parece que estos virus de los parecen tener reservorios en algunas especies de murciélagos que se alojan en grutas de las zonas selváticas africanas más recónditas; pero todavía es muy poco lo que sabemos de ellos y el descubrimiento de algunas especies en latitudes mediterráneas y balcánicas es verdaderamente preocupante.

Afortunadamente la transmisión no tiene lugar por el aire, sino por intervención de artrópodos, como en este caso las garrapatas, o por fluidos corporales de los enfermos, mostrándose en este caso extremadamente contagiosos.

Algunas especies silvestres habitualmente parasitadas por garrapatas como ciervos o jabalíes deben ser vigiladas dentro de lo posible, a pesar de que su vida salvaje hace sumamente difícil su desparasitación sistemática; extremar las precauciones al circular por sus territorios, como en el caso de las monterías, es del todo necesario.

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