Chopo de Teruel

Arboles olímpicos. Bronce para España

Miguel del Pino

Un chopo cabecero del Remolinar, álamo negro centenario de la localidad de Aguilar de Alfambra (Teruel), ha pasado a ser famoso en toda Europa al obtener el tercer puesto en el certamen "Árbol europeo del año 2015"

No es que se trate de un ejemplar extraordinario en sí mismo, ya que son miles los preciosos ejemplares de esta especie que salpican las riberas del Sur de Aragón, pero alguno tenía que mostrarse ante Europa no solamente como un representante de la flora, sino también de toda una cultura.

La medalla de oro ha sido para un roble de Orissaare (Estonia), y el segundo lugar para el platanero de Tata (Hungría), pero el álamo turolense simboliza ese paisaje agreste y por otra parte próximo a las poblaciones rurales que se encuentra en la alameda o Bosque Galería, que corre en paralelo a las márgenes de los ríos y que es para la población rural espacio de paseo, de charla y de entretenimiento.

Además el Bosque Galería con sus álamos y otras especies próximas es un maravilloso reducto para infinidad de especies de aves, de manera que un paseo por estos lugares es garantía de escuchar una verdadera sinfonía por parte de los habitantes alados del ramaje que, ahora en primavera, encuentran en ese biotopo el mejor hábitat para la construcción de sus nidos.

Era la primera vez que se presentaba una candidatura española a esta competición verde, y nuestro representante, completamente desconocido hasta ese momento, obtuvo 13.951 votos, suficientes para hacerle alcanzar ese tercer puesto.

La idea de catalogar y "personalizar" cada uno de los árboles especialmente valiosos de una población, y por extensión de un país, no es novedosa. En el año 2005 Susana Domínguez y Ezequiel Martínez alumbraron un precios libro, "Árboles leyendas vivas", en el que se reflejaba el trabajo de muchos años en plena naturaleza española, localizando, catalogando y señalando con coordenadas GPS las "catedrales verdes" supervivientes por esos pueblos de España. En la portada, una maravillosa encina, el árbol que según Félix Rodríguez de la Fuente debería figurar en el escudo de España.

A veces se exagera en lo referente a la edad de los gigantes arbóreos, pero en algunas ocasiones la longevidad resulta asombrosa, como es la del "Castaño del Campano", en la zona del Bierzo, con más de 800 años datados y con los achaques propios de tal ancianidad, pero manteniendo su altura equivalente a la de un edificio de once pisos.

Más anciano aún es el Tejo de Rascafría, al que se calculan entre 1.000 y 1.500 años de antigüedad, se encuentra en el monte de la Cirita, en tierras segovianas y dentro del Parque Natural de Peñalara. Con total seguridad, este gigante ha sido testigo de los primeros asentamientos humanos en la zona, que se remonta a la Edad Media y se encuentra ligado a la repoblación de la Sierra madrileña y segoviana

Los grandes olmos que solían dar sombra a los paisanos en numerosas plazas de los pueblos de España fueron diezmados por la enfermedad de la grafiosis, producida por un hongo destructor que se extiende a través de las galerías excavadas por escarabajos barrenadores, todo un trabajo en equipo contra estos gigantesco supervivientes seculares.

No faltan las leyendas en torno a los árboles más famosos y longevos. Se dice que la olma de Miraflores de la Sierra (Madrid), ubicada en plena plaza de la bella población, servía de refugio a una partida de bandoleros que se ocultaban en el interior de su tronco burlando así a la Guardia Civil. De todas formas no es necesario recurrir a tales historias, porque los avatares reales de estas maravillas botánicas son todavía más emocionantes.

Evitar año tras año el hacha y el incendio, ésta es una aventura suficientemente emocionante que no todos los árboles centenarios ha resistido. Volviendo a tomar como referencia el trabajo de Susana Domínguez y Ezequiel Martínez, los autores constataban con tristeza que alguno de los ejemplares que habían registrado, fotografiado e incluido en su excepcional libro, había sido víctima del fuego de manera inmediata a su catalogación.

Una frase de los autores citados que encabeza la relación de árboles singulares catalogados por ellos debe movernos a la reflexión: "El conocimiento es el principio de la protección", y efectivamente debemos ser conscientes de que todavía en estos momentos podemos estar perdiendo gota a gota un excepcional patrimonio de ejemplares botánicos centenarios o singulares por otros motivos incluidos los históricos, sin que ni siquiera sepamos que existen.

En algunos casos la supervivencia de un ejemplar se debe al cariño, el celo y la sensibilidad de un propietario rural, otras veces es un pueblo entero quien se muestra orgulloso con "su" árbol que suele tener en este caso nombre propio, pero sin duda quedan muchos desconocidos cuya protección estaría suficientemente justificada.

Por todo ello consideramos muy importante el certamen que comentamos y el tercer puesto conseguido entre la flora de Europa por un árbol modesto, pero verdaderamente rústico que sobrevive boyante en una ribera del Sur de Aragón. Enhorabuena a los organizadores del evento y a los paisanos que conviven con el chopo cabecero del Remolinar.

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