Anímate a adoptar

Miguel del Pino

Huyendo desesperado de las bicicletas que han tomado una por una todas las calles que en situación normal conducirían a los autobuses hasta mi domicilio, como si se tratara de un plan preconcebido para fastidiarme, me refugio en el Parque del Retiro, y…

En el Paseo de Coches me encuentro con el XI Salón de la Adopción de la Comunidad de Madrid y me doy cuenta de que no había tenido en cuenta esta fecha para recordarla en nuestro programa Jungla de asfalto como hacemos todos los años. Sirvan estas líneas como disculpa.

Como viene sucediendo todos los otoños, la pequeña feria es todo un éxito de público. Participan varias sociedades protectoras de animales de prestigio reconocido y en unas carpas, escrupulosamente limpias, presentan a toda una corte de perros y gatos que seguramente un día tuvieron un nombre y lo conocían, pero más tarde pasaron por el trauma y la ignominia del abandono.

Pues a adoptar se ha dicho. A lo peor en algún caso se puede dar una "adopción compulsiva" por parte de alguien que se sienta tan impresionado que no pueda resistirse. En la mayor parte de las adopciones ocurrirá como en el famoso final de Casablanca: será el origen de una buena amistad.

Para animar a adoptar perros o gatos de manera racional, conviene desmentir algunos tópicos como el de que no se puede conseguir el mismo grado de compenetración con un perro adulto adoptado que con un cachorro criado en casa. Digamos bien claro que esto no es cierto.

La crianza de un cachorro conduce al establecimiento de innegables lazos de socialización entre el perrillo y el amo, y la familia con la que va a convivir. Ya se sabe que el perro es social, y que los humanos con los que vive forman el equivalente a su horda de cánidos ancestral. Pero ¿se puede socializar un perro adulto o anciano que llega a una familia nueva para él? La respuesta es afirmativa sin lugar a dudas.

No queremos humanizar el tema, pero muchos testimonios aseguran que un perro recogido se hace todavía más familiar que uno criado desde la infancia. Quienes lo humanizan suelen decir que el perro adoptado parece sentirse "agradecido" después de haberlo pasado tan mal después de su abandono. Científicamente no me atrevería a asegurarlo, pero "haberlos haylos".

Al hablar de adopción tendemos por costumbre a pensar en perros, pero no debemos olvidar a los gatos. En las instalaciones de las protectoras el número de gatos recogidos suele superar al de perros y además, los gatos, necesitan instalaciones cerradas y generalmente caras, de manera que desbordan las posibilidades de estas entidades que suelen vivir tan sólo de las aportaciones de sus socios.

Volviendo a los perros, el "retrato robot" del perro en adopción se ha modificado en los últimos años. Antes dominaba el animal de talla mediana a grande de tipo pastor alemán cruzado. En estos momentos el "modelo galgo" se impone; y no faltan ejemplares de galgos puros que buscan una segunda oportunidad por las lamentables razones que han saltado a la luz gracias a las denuncias de los amantes de los animales.

La Comunidad de Madrid está presente en el evento y ofrece información y asesoramiento desde un espacio situado entre los stands de las protectoras. Aquí no hay perros ni gatos, sino folletos informativos, por cierto excelentes y con el marchamo del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid. Algunos informan sobre las primeras medidas que haya que tomar cuando llevamos a casa un ejemplar adoptado.

Hay folletos de recomendación, que son casi libritos, para perros y para gatos, o mejor dicho, para adoptantes de perros y gatos. Se recomienda en ambos casos una vigilancia especial por si el cambio que vida que va a suponer la adopción hiciera necesaria una visita al veterinario con carácter de urgencia.

En cualquier caso en pocos días deberá hacer dicha gestión, para dotar al animal de microchip o registrarlo a su nombre y para establecer las pautas de vacunación. La salud viene en principio bien enfocada por los cuidados recibidos en la protectora de origen, pero conviene mantener alta la guardia.

Todos los perros y gatos deberán ser controlados con el chip subcutáneo y vacunados. La Comunidad recuerda que es obligatoria la vacuna contra la rabia, y que periódicamente se originan campañas para recordarlo.

Entre felicitación y felicitación, a las entidades protectoras de animales, a la Comunidad de Madrid y sobre todos a los adoptantes, me permitiré una única matización ¿es necesario enfrentar a las protectoras con los criadores con ese demoledor lema "no compres, adopta"?

Muchos lectores de esta sección nos han demostrado que están en contra de que los animales domésticos puedan ser objeto de venta. Moralmente es una postura que puede ser encomiable, pero en la práctica, la crianza de animales domésticos de raza por parte de profesionales censados, legalmente constituidos en Núcleo zoológico y capacitados para ofrecer facturas a los compradores, no se encuentra en la base del problema de los abandonos. La cinofilia y gatofilia se practican en todo el mundo civilizado y más aún, en los países donde no hay abandono.

Vamos a vaciar las protectoras a base de adopciones. Las personas que trabajan en ello y sobre todo los animales recogidos, merecen un buen esfuerzo.

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