Acabar con el sacrificio de perros

Acuatropatas

Miguel del Pino

Son numerosas las asociaciones protectoras de animales que trabajan en España, algunas desde hace bastantes años; la mayoría trabajan sin demasiado eco y de manera precaria a causa de sus escasos recursos;por el contrario, la llamada El Refugio sabe convertir cada una de sus campañas en un auténtico éxito mediático.

Curiosa petición a la Comunidad de Madrid

El pasado mes de Diciembre, El Refugio impulsado siempre por su presidente, el ya popular Nacho Paunero, se manifestaba en la madrileña Puerta del Sol pidiendo a las autoridades de la Comunidad de Madrid el cese del sacrificio de los animales abandonados que han sido recogido por los servicios correspondientes. Lo realmente curioso es que los peticionarios lo pidieron, no de rodillas: a cuatro patas.

Se trataba de una llamada de atención sobre el "silencio administrativo" que viene sufriendo desde hace cinco meses la entrega de más de sesenta mil firmas que la asociación El Refugio presentó en su momento en la Comunidad de Madrid, después de su recogida en petición de que se llegue al final de dichos sacrificios de animales que no han tenido la suerte de encontrar un nuevo amo.

Muchos pensamos que es posible encontrar una solución mucho más humanitaria que la muerte en un plazo muy breve de perros y gatos perdidos, abandonados o nacidos sin amo y sin control. Sabemos las dificultades de todo tipo, entre ellas las económicas, que implica el mantenimiento con vida de estos pobres animales, pero creemos que es posible, aunque no sencillo, trabajar en este sentido.

En cualquier caso sesenta mil firmas de personas llenas de buenas intenciones no merecen el silencio como respuesta. En este sentido es comprensible la insistencia de quienes se pusieron a cuatro patas para reclamar atención a su inquietud, sin duda legítima, civilizada y democrática.

Acuatropatas viene a ser una segunda fase de la campaña Sacrificiozero, y es que las iniciativas proteccionistas se saltan a veces las reglas gramaticales. En cualquier caso, después de la "arrodillada" frente a la sede de la Comunidad de Madrid ha llegado al parlamento de ésta región una pregunta sobre el estado de la cuestión planteada por la entrega de las ya citadas firmas pidiendo el final de las eutanasias, por utilizar un eufemismo suavizante. "¿Qué pasa con lo nuestro", parecen decir los amigos de las mascotas.

La pregunta ha sido formulada por la diputada de Izquierda Unida Carmen Villares Atienza. Queda claro que El Refugio ha encontrado en esta formación el eco que necesitaba para que su iniciativa fuera comentada en el Parlamento madrileño, y ello nos hace reflexionar sobre la necesidad de que el partido en el gobierno de nuestra Comunidad no se muestre insensible al problema de los sacrificios de animales recogidos, a riesgo de que la izquierda le "robe la merienda" y convierta en un tema político lo que nunca debería tomar este derrotero.

¿Es posible el cese de los sacrificios?

Sería verdaderamente lamentable que un tema tan inocente y en el que tantas personas sencillas han puesto sus miras, resulte politizado como lo fue en su momento el Movimiento Ecologista. En este caso había grandes intereses económicos, fundamentalmente relacionados con el desarrollo de la energía nuclear: no debería ocurrir lo mismo con algo tan sencillo como acabar con la muerte de animales recogidos sin darles apenas oportunidad de encontrar un nuevo dueño.

Si dejamos a un lado los motivos sentimentales y nos deslizamos al terreno de los votos, que es lo que muchas veces parece importarle a los políticos de manera exclusiva, a nadie quepa duda de que el cese de la matanza de perros y gatos recogidos en los refugios oficiales despertaría muchas más simpatías que críticas, y ello no se reflejaría de manera negativa en las elecciones, antes bien todo lo contrario.

Pero también sería de recibo escuchar las objeciones que pudiera hacer la Administración, que serían probablemente de índole económica. Lo que no resulta aceptable es el largo silencio administrativo ante varias decenas de miles de firmas ilusionadas de personas que, utópicas o no, desde luego no se pueden calificar de malintencionadas.

¿Es tan complicado dar una respuesta? ¿Se puede o no se puede mantener en los refugios a la población de gatos y perros que se recogen en las calles hasta que encuentren un nuevo amo sin necesidad de darles muerte? ¿O preferimos seguir escudándonos tras el eufemismo de "sacrificarlos"?

Parece obvio que este objetivo sólo puede alcanzarse si el cese de las muertes va acompañado de campañas de concienciación y de todas aquellas medidas que tiendan a evitar la proliferación de abandonos. A menos abandonos o pérdidas, más posibilidades de que se mantenga con vida a los recogidos.

En caso de que la petición Sacrificiozero sea rechazada por motivos económicos, habría que ponerse a trabajar con inteligencia y con creatividad para superar tales trabas. No faltarían patrocinadores dentro del floreciente mundo de la industria de la alimentación para mascotas, ni voluntarios para colaborar en el mantenimiento, ni asociaciones a las que apoyar para que ayudaran a la autoridad a cumplir este hermoso objetivo.

Barcelona ya lo hace, y sería magnífico que se trabajara conjuntamente en este sentido. ¿Cómo va funcionando su modelo? ¿Pueden soportarlo económicamente? ¿Cómo responden los ciudadanos? He aquí una excelente ocasión para fomentar la amistad entre ambas corporaciones, como ocurrió cuando se conformaba el nuevo Zoo de Madrid, llamado entonces Zoo de la Casa de Campo, en el año 1972, y Barcelona contaba con uno de los mejores zoológicos de Europa. Arquitectos, científicos y cuidadores barceloneses trabajaron entonces con nosotros de manera inolvidable. Doy testimonio de ello, ya que me encontraba ligado a ese proyecto como conservador de nuestro Zoo y recibí la visita y el asesoramiento de dichas personas expertas que pronto se convirtieron en mis amigos.

Los animales son inocentes por excelencia. Vamos a tratar este tema fuera de los enredos de la política. ¿No seremos capaces de conseguir la unanimidad al menos en lo humanitario?

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