Oración al Apóstol Santiago

Luis Herrero

De repente, un escalofrío recorre la espina dorsal del PSOE. Una encuesta, la de Sondaxe, rompe el pronóstico unánime de las otras cuatro que hemos conocido este fin de semana y pronostica que en Galicia será posible un gobierno alternativo al PP si En Marea, convertida en segunda fuerza por el viento de cola del sorpasso, consigue los votos del PSOE, astillado como un buque tras empotrarse de proa contra las rocas de la costa de la muerte, y del BNG, expresión autóctona del independentismo que alientan ERC y CDC en Cataluña. Repito: si hubiera entente entre independentistas, socialistas y podemitas, Feijóo podría atravesar la plaza del Obradoiro, camino a su casa, en un catafalco.

¿Qué haría Sánchez si esa hipótesis se confirmara? ¿Se sentaría a negociar la entrega del poder a los socios de Pablo Iglesias sumando su magra cosecha de votos a la de los radicales que quieren romper el país? Si se traslada al ámbito autonómico el acuerdo del Comité Federal del 28 de diciembre del año pasado, que prohíbe el diálogo con las fuerzas políticas que no renuncien a la "autodeterminación, el separatismo y las consultas que buscan el enfrentamiento", esa salida estaría clausurada. ¿Pero que haría entonces el PSOE? ¿Abstenerse para que gobierne la lista más votada, aunque sea del PP? ¿Vale ese criterio para el gobierno de Galicia y no para el gobierno de España?

Entiendo muy bien la peregrinación socialista a la catedral de Santiago para pedirle al apóstol que les libre de ese trance. Un espía paraguayo escuchó el susurro de la oración que musitaba, ante la imagen del santo, el secretario general del PSOE cuando se postró de hinojos en el reclinatorio, creyendo que nadie le veía: "mira, señor Santiago, o como quiera que te llamen los creyentes que se arrodillan ante ti, ya sabes que yo no soy muy cumplidor en esto de las misas y los rosarios, pero me han dicho que eres el gran protector de los peregrinos que están en peligro, y te aseguro que no encontrarás estos días a ninguno que corra más peligro que yo. Como comprendo que hasta los milagros deben tener ciertos límites, no te puedo pedir que ganemos las elecciones. Pero déjame al menos que te pida otra cosa menos milagrosa, por rara que te parezca: que estas elecciones las gane el PP por mayoría absoluta. Pero no te pases de frenada, señor Santiago, no vaya ser que Rajoy se encampane y luego no haya forma de quitárselo de encima. Mayoría absoluta raspadita. 38 escaños. Así me evitaré tener que decidir entre un gobierno Frankenstein a la gallega o de Feijóo con las abstención de los míos. Lo que sí te pido, señor Santiago, si no te parece excesivo, es que me des a mí la segunda plaza y detengas el sorpassode las narices, porque de lo contrario me van a pedir cuentas por el batacazo y tengo a medio Comité Federal esperándome en Madrid con el cuchillo entre los dientes".

La única ventaja teórica que tendría que Santiago desoyera la plegaria de Sánchez y que Feijóo se quedara a un escaño de la mayoría absoluta, como dice la encuesta de Sondaxe que puede pasar, es que podría abstenerse para hacer presidente a Feijóo con el argumento de que Feijóo no es Rajoy y que algo parecido podría pasar en el gobierno de España si el candidato del PP a la investidura fuera otro dirigente del PP distinto al de Pontevedra. Que esa es la tercera vía que defienden Susana Díaz, Fernández Vara, Javier Lambán, Rodríguez Ibarra o Margarita Robles no necesita más demostración que la de acudir a la hemeroteca y repasar sus declaraciones de los últimos tres días. Todos ellos han entonado la misma cantinela. ¿Quiere eso decir que una solución de ese tipo tiene alguna posibilidad de salir adelante? Tantas como Rita Barberá de subir a los altares de la dignidad política, pero la tentativa no nos la ahorra ni la caridad.

De todas formas, lo más que probable es que Sánchez no tenga oportunidad de hacer extraños experimentos postelectorales en Galicia, salvo nuevo cataclismo demoscópico de los gurús que destripan las ocas, y que el domingo por la noche que los electores vascos y gallegos consumen la llegada del sorpasso y el confinamiento del PSOE a la más estricta y sórdida irrelevancia en ambas comunidades autónomas. Después de eso, el secretario general del PSOE no tendrá más remedio que clausurar la vía de escape que todavía alimenta en su imaginación. Iglesias le había prometido que, si salía vivo de la contienda electoral del 25, mediaría ante ERC y CDC para que le ofrecieran "gratis total ", es decir, dejando a un lado la solicitud del referéndum de autodeterminación, su apoyo parlamentario para sacar adelante el gobierno del cambio. En Ferraz estaban seguros de que podían ganarle la batalla a los barones discrepantes. Hubiera sido un enfrentamiento encarnizado, sin duda, pero me temo que nos quedaremos sin verlo porque la premisa necesaria para que se pueda producir, que Sánchez salga vivo de las urnas del domingo que viene, tiene toda la pinta de ser un delirio paranoico.

Lo bueno de que sea así es que, al fin, puede abrirse una expectativa razonable de acabar con este culebrón de enredo que nos tiene a todos en formol desde diciembre. Si hay cadáver, si los patricios del partido acaban con el César de Ferraz, habrá gestora. Y la gestora traerá en el pico, como la paloma tras el diluvio, el ramo de olivo de la abstención. Que Santiago nos ayude. Amén.

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