El negocio del deporte

Ya está aquí, ya llegó el "Popeye" uruguayo

Juan Manuel Rodríguez
Supongo que la idea de Florentino Pérez consistía en eclipsar los fichajes de los "Popeyes" Pablo García y Carlos Diogo con la presentación intergaláctica de Robinho, el "nuevo Pelé". Pero el fichaje del delantero brasileño se ha complicado (sigo creyendo que vendrá porque, de lo contrario, Florentino Pérez tendría que dar demasiadas explicaciones a demasiada gente) y, antes de emprender viaje hacia Singapur, el presidente madridista ha querido contratar a alguien, quien fuera. De esta forma, el centrocampista uruguayo Pablo García se ha convertido en la primera contratación para la próxima temporada.
 
Dicen que García no era madridista y que le tiraba mucho más el azulgrana del Barça, pero no creo que ése vaya a ser su mayor problema en el Real Madrid. Supongo que, hasta que se vistió de blanco, Louis Bullock tampoco era merengue, pero el genial base estadounidense acaba de ganar la Liga para su club después de una larga travesía por el desierto que duró cerca de cinco años. Antes que Pablo García hubo futbolistas mucho más adscritos que él a otros colores (Hugo Sánchez Márquez, Michael Laudrup o Bernd Schuster, sin ir más lejos) que luego vinieron a jugar al estadio Santiago Bernabéu y cambiaron inmediatamente los insultos por los aplausos. Y al revés: cuando Uli Stielike, después de haber sido santo y seña del Real durante una década, llegó a Madrid vistiendo la camiseta del Neuchâtel suizo, hubo pitos para él.
 
El mayor problema del nuevo "Popeye blanco" en un futuro inmediato, pues, no será su dudosa filiación merengue sino su calidad. Por lo tanto la pregunta debería ser ésta: ¿Tiene suficiente calidad futbolística para jugar en el Real Madrid?... Alguien ha debido pensar que sí, aunque yo no hago más que oír que Pablo es uno de esos futbolistas "necesarios" que tienen que tener todos los equipos. Mala cosa. Pablo García es un jugador tácticamente disciplinado y físicamente superdotado, pero poco más. Es lento y, aunque en Osasuna lanzaba las faltas, aquí tendrá que reservar un turno demasiado largo para hacerlo. Tengo entendido que el vestuario no le hará una fiesta de bienvenida y si, como parece, viene para sentar al danés Gravesen, es posible que se le atragante al aficionado del Real. Porque el "Ogro", a diferencia de este "Popeye" uruguayo, nunca fue dudoso.
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