El negocio del deporte

¡Viva la Fórmula Nascar!

Juan Manuel Rodríguez

Uno ya no puede dar un paseo tranquilamente por la calle sin que alguien pregunte cuántos Mundiales ganó Graham Hill, y si Jody Scheckter logró, por fin, cuatro o cinco pole positions. No hay nada como tener un "héroe" para que salgan los especialistas hasta de debajo de las mismas piedras. No me extrañaría nada que Jackie Stewart tuviera un club de fans en Pangusión, provincia de Burgos, o que el tatarabuelo de Denny Hulme fuera de Mijas, en Málaga, y que su segundo apellido fuera Cuernavaca: Denny Hulme Cuernavaca, "de los Cuernavaca de toda la vida, una de sus primas vivía justo ahí, ¿ve usted aquella ventana que tiene bajada la persiana?... Justo encima de la panadería del Viti"...

El dueño de la Fórmula Uno me recuerda un poco a Andy Warhol, el rey del pop art que enmarcó las latas de tomate "Campbell's" y las botellas de la "Coca-Cola", y a quien consideraron un genio por repetir muchas veces la cara de Marilyn Monroe, que ya era artística de por sí. Y además, qué quieren ustedes que les diga, a mi este hombre me parece un auténtico desagradecido. Ahora que a Michael Schumacher no le funciona su Ferrari, Ecclestone aprovecha y le pega una patada en plena grupa al cavallino rampante. Esto no me gusta nada Bernie, no me gusta nada de nada.

De todas formas yo, que siempre fui fan de los Rolling Stones antes que de los Beatles, si me dan a elegir, me quedo decididamente con la Fórmula Nascar... ¡Ahí sí que hay Messalas con mala leche, que sacan el látigo en cuanto tratan de adelantarles!... ¡Y cómo ruge el público!... Villeneuve es un efebo rubito, un colegial de párvulos recién salido de la clase de "mates", mientras que Jeff Burton o Dave Blaney parecen recién salidos de Sing-Sing... ¡Cómo no van a sacar esos el látigo!
 
Sólo espero que José María Rubio, nuestro "hombre Cope" en la Fórmula Uno, no me excomulgue. El otro día, en pleno debate en la radio, dijo: "Si es que tiene que haber de todo, también especimenes raros como Juanma". Ya dije que a mí me van los deportes "agónicos", aquellos que fomentan el cuerpo a cuerpo. Y un deporte que impide correr al más veloz (Pedro Martínez de la Rosa, el otro día en el Gran Premio de San Marino) por un quítame allá esos contratos, no me parece justo... por muchas vueltas que le dé.
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