El negocio del deporte

"Villario", un mes de propina para nuestras cosas

Juan Manuel Rodríguez
Ya no sé si prefiero que Alfredo Flórez decida algo alguna vez o si quiero que la vida siga igual, sin decidir nunca absolutamente nada. He acabado por acostumbrarme. El hombre es un animal de costumbres y yo ya estoy habituado a que el Comité de Competición sólo ponga sellos. Es como un estanco. ¿Cochinazo en el Nou Camp?... Sello que te crió. ¿Escupitajo de Samuel Eto'o?... Otro sello. ¿Suspensión del Valencia-Deportivo?... Sello al canto. Digo que casi prefiero que Flórez siga siendo el Ángel María Villar del derecho deportivo español no vaya a ser que un día, sin previo aviso, tome una decisión por su cuenta y riesgo y me pegue un soponcio. Gracias a Dios estoy bien de salud y tengo el corazón fuerte, pero, ¿se pueden imaginar ustedes que un buen día Flórez se pusiera a decidir cosas sin comentárnoslo antes?
 
El último caso ha sido la cartulina amarilla que el atlético Velasco vio tras una falta cometida sobre Savio en el partido de Liga contra el Zaragoza. El club recurrió la tarjeta ante Competición y Flórez dijo que estaba bien sacada. Volvieron a recurrir ante el Comité de Apelación y se la han quitado. ¿Alguien lo entiende?... Ojo que no estamos hablando de un complicadísimo caso de homicidio, no. No hablamos del juicio de "Testigo de Cargo". Ni tampoco de "Matar a un Ruiseñor". No hace falta ser Charles Laughton ni Gregory Peck, qué va. De lo que estamos hablando es de una simple, elemental y básica cartulina amarilla. La misma jugada. Idénticos protagonistas. El mismo partido de fútbol. Dos Comités y dos decisiones opuestas.
 
Alfredo Flórez decide no rearbitrar el partido dándole la razón al árbitro aunque su decisión fuera equivocada mientras que el Comité de Apelación la corrige aunque su decisión pudiera molestar, por ejemplo, al Deportivo de La Coruña, próximo rival colchonero. Flórez le pone el sello al recurso del Atlético tras cumplir con el ejercicio burocrático de repasar el acta arbitral, y el Comité de Apelación toma una decisión tras haber visto repetida la jugada. Yo creo que lo contrario (esto es, que Competición le hubiera quitado la amarilla a Velasco) habría cogido por sorpresa incluso a los miembros del Comité de Apelación. Mejor nos volvemos al estanco que hace fresquito.
 
Por cierto que este viernes asistimos a un sorteo de semifinales de la Copa del Rey que habría encandilado a Franz Kafka. El vencedor del Zaragoza-Barcelona contra el Real Madrid, y el Espanyol contra quien gane los cuarenta y seis minutos que todavía quedan por disputarse del Valencia-Deportivo de La Coruña. O nos sobran partidos y líos o nos faltan días. Yo propongo desde aquí la creación de un nuevo mes: "villario", en honor a Villar. Si Julio César tuvo su mes no veo por qué no pueda tenerlo también el presidente de la Federación. "Villario" iría encajado entre abril y mayo. Treinta días más de propina para nuestras cosas, ¿qué les parece?... 
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