El negocio del deporte

Vendetta azulgrana y milagro amarillo

Juan Manuel Rodríguez

Salvo que la FIFA apruebe en su próxima reunión lo contrario, al fútbol se sigue jugando con un balón sólo. El Barcelona se adueñó del "Adidas" que sacaron en el Nou Camp y no lo soltó hasta bien entrada la segunda parte del partido. Y cuando, más porque se veían con los dos pies fuera de Europa que por otra cosa, el Chelsea se atrevió a hurtárselo al equipo de Frank Rijkaard, se vio claramente que no se encontraban cómodos, que aquello no era lo suyo, que no se imaginaron nunca que llegaría el día en el que tendrían que tocar a rebato. Yo creo que Mourinho lo tenía diseñado de la siguiente manera: victoria, aunque fuera por la mínima, en su casa; y después partido al contragolpe en el Nou Camp.

Pero resulta que el Barça venció en la ida y cambió radicalmente el guión de la película. De ahí que el entrenador portugués, a quien recibieron en la ciudad condal con ese grito de "¡traductor, traductor!", siga diciéndole a todo el mundo que quiera escucharle que la expulsión de Del Horno decantó la eliminatoria del lado azulgrana. Tengo para mí que no fue así, pero Mourinho se estará agarrando a ese clavo ardiendo durante los próximos veinte años, eso seguro.

El Barcelona fue superior al Chelsea en la ida y ha vuelto a serlo en el partido de vuelta. De hecho el Barcelona ya fue superior al equipo inglés la pasada temporada cuando, por esas cosas que tiene el fútbol, cayó eliminado en los octavos de final. Pero este Barça ha crecido también mentalmente y no se siente inferior a nadie, entre otras cosas porque no lo es. Jugando de esta forma sólo veo un par de equipos que puedan pararle los pies. Ronaldinho es muy bueno, Márquez se ha convertido en una muralla y lo de Deco es espectacular. Baste con decir que sólo vimos a Lampard en el minuto 91.

Por otro lado, el salto de calidad que acaba de dar el Villarreal clasificándose para los cuartos de final de la Copa de Europa es realmente espectacular. Se sufrió mucho. El Glasgow Rangers no era, decididamente, la Juventus de Turín, pero aún así, tras el gol de Lovekrand, no vimos llegar nunca el final del partido. Ha madurado el Villarreal. Y, con él, hemos envejecido todos un poco. Pero habemus milagro amarillo. Porque lo que han hecho con este equipo es digno de estudio. Enhorabuena.

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