El Negocio del deporte

Veinticuatro horas de frenesí

Juan Manuel Rodríguez
Se suceden los acontecimientos de forma frenética en la Liga española. Todavía no había terminado de escribir el artículo sobre las dimisiones de Rosell y Bartomeu cuando, aunque no podemos decir que de forma inesperada, también se largó con viento fresco Jordi Moix. Otro Jordi que se va. Desde Tarragona, Joan Gaspart quiso mandarle un mensaje a su amigo Laporta: "tranquilo, Joan, tranquilo, la crisis habrá terminado dentro de una semana". No seré yo quien ponga en tela de juicio cualquier dictámen que, sobre crisis varias, pueda emitir un experto tan docto como Gaspart; él fue quien protagonizó las más sonadas de la última etapa del Fútbol Club Barcelona. Pero sí debe ser cierto que Laporta está irreconocible: su amigo "Sandruscu" dimite y su archienemigo Gaspart le manda mensajes de ánimo y se hace fotos abrazado con él. ¿Hará falta la intervención de un "Hipopótamo Grana" que le meta presión al presidente Laporta?
 
Por otro lado -y ésta noticia sí que nos cogió a todos a contrapié- Joaquín Caparrós no llegó a un acuerdo con José María del Nido y se marchó del Sevilla, su "equipo de toda la vida". A Del Nido se le atragantó que, justo en el año del centenario del Sevilla, el Betis se clasificara para la Champions League por primera vez en su historia y alcanzara también la final de la Copa del Rey. A Caparrós le ofrecieron sólo un año de contrato y dejaron el segundo (y me parece injusto a pesar de que el personaje no me cae simpático) pendiente de una hipotética clasificación europea. Al final resultará que al entrenador del Sevilla no le echó el "señor Benavente", como llama Manuel Ruiz de Lopera a Del Nido con un puntito de mala "leshe", sino la extraordinaria temporada del equipo entrenado por Lorenzo Serra Ferrer. El Sevilla también tuvo su "centenariazo".
 
Además... El Valencia acaba de fichar a Patrick Kluivert para las tres próximas temporadas. Me apuesto pajaritos contra corderos a que el delantero holandés jugará otra vez buen fútbol  con Quique Sánchez Flores sentado en el banquillo ché. Este chico siempre me pareció un prodigio, un jugador con talento a raudales. Y hablando de talento: el Santos pretende ahora que el gobierno de Lula costee la permanencia de Robinho en la Liga brasileña por lo menos hasta el Mundial de Alemania en 2006. A cambio, el futbolista cedería su imagen para una campaña de publicidad que "vendería" precisamente eso, el talento brasileiro... ¡Está Lula como para financiar encima al Santos! ¡Que lo pague Pelé!...
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