El negocio del deporte

Va por ti, Nuccorini, va por ti...

Juan Manuel Rodríguez
El nombre es muy importante. Dicen que Milito, hoy central triunfante en el Zaragoza, no vino finalmente al Real Madrid por un nombre que podría ser aviesamente empleado para la befa por los equipos rivales (ya saben, "Gabi, Fofo, Miliki, Milikito y Milito"...) y que al final tuvo que buscarse la excusa de una inoportuna lesión. Los inventores del futbito debieron pensar que para ganarse el respeto ideológico del todopoderoso fútbol habría que cambiar un nombre que parecía indicar que aquello era un fútbol pequeñito, un futbolito o un futbolín, cuando realmente no era así. Si el fútbol era el deporte dominante en todo el mundo, ¿por qué no utilizar su nombre y añadirle un apellido que le distinguiera de "papá"?... Fútbol, un guión y sala, o lo que es lo mismo: fútbol-sala. Aunque para mí seguirá siendo para siempre futbito, el futbito de aquellos gloriosos y fríos sábados por la mañana en Guadarrama cuando yo narraba más que jugaba.

Todavía recuerdo cuando la FIFA y la UEFA menospreciaba al fútbol-sala, y la cantidad de perrerías que les hicieron a sus mentores, discípulos díscolos que eran vistos como auténticos orates. En lo que a España se refiere, los hombres de nuestro fútbol-sala debieron pensar que la mejor forma de ganarse el respeto de la Federación y de Ángel Villar sería obteniendo títulos. Y estaban en lo cierto. Hoy Villar ha llegado a Ostrava con el tiempo justo y cronometrado para ver cómo la selección de Javier Lozano conseguía el campeonato de Europa, otro más que añadir a la colección. Supongo que Villar se habrá hecho la foto con los del fútbol-sala, los mismos (o similares) a quienes no hace demasiado tiempo tenía por ovejas negras. Es la dulce venganza del futbito español.

De todas formas los responsables de la Liga Nacional se están pasando un poco. Lo están haciendo tan bien y el fútbol-sala está creciendo tanto y tan rápido que la selección de fútbol sin guiones está quedando en evidencia. Hace ocho meses nos volvimos (de nuevo) con las orejas gachas de otro Campeonato de Europa, en este caso Portugal-2004, mientras que en la República Checa los Julio, Torres, Marcelo, Limones, Orol o Amado han conseguido otro doblete histórico.  Por último, no querría concluir este artículo sin acordarme de Alesandro Nuccorini, seleccionador italiano, quien el otro día, en un partido intrascendente puesto que los dos equipos estaban clasificados para semifinales, faltó gravemente al respeto de los nuestros. Va por ti, Nuccorini, va por ti.
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