El negocio del deporte

Un milonga de Pujol

Juan Manuel Rodríguez
Parece que Madrid custodiará la Ensaladera de Plata durante el año 2005. Es el curioso y tardío homenaje que rinde ahora Agustín Pujol a la capital de España. ¿Qué quieren que hagamos con la Ensaladera?... Si fuera por homenajear al histórico trofeo plateado, yo me haría una "ensalada Mario" que lleva alcaparras, huevo cocido, pepinillos, mayonesa, gambas, patas de cangrejo y lechuga, pero parece que el efecto que se busca con la presencia de la Ensaladera en Madrid es justamente el contrario: apoyar la aventura olímpica que emprendió hace algún tiempo la capital española.
 
Yo creo que Agustín Pujol tendría que apurar sin complejos los días que todavía le queden como presidente de la Federación Española de Tenis. Adoptó en su momento una decisión profundamente insolidaria y lo mínimo que se le puede exigir ahora es que sea consecuente con ella hasta el final. Lo único que queda claro es que Pujol ha entrado en campaña electoral, aunque no creo que en Madrid vaya a rascar muchos votos. Se equivoca si lo que esperaba es que los organizadores de Madrid 2012" cayeran rendidos ante sus pies por este efectista brindis al sol. Mientras Pujol nos deja aquí (en Madrid) la Ensaladera, la FIBA nos concede la organización del Eurobasket de 2007. A lo que hizo el máximo organismo del baloncesto europeo sí que puede catalogársele de apoyo real y solidario. Lo otro es una milonga, y no seré yo quien abone la campaña electoral de Pujol.
 
Los tenistas y el público de Sevilla están al margen de todas estas historias. No conozco ni un sólo español que no esté satisfecho con lo que sucedió este fin de semana en La Cartuja, pero la victoria en la Davis no cambia las cosas. Hay quien apunta erróneamente que el exitazo del tenis español es debido a la gestión de Pujol. Error. Si en lugar de ocupar la presidencia Pujol lo hubiera hecho mi tía María Manuela el resultado habría sido exactamente el mismo. Miento: estoy convencido de que con mi tía en la Federación, Madrid hubiera organizado la final de la Copa Davis. Ella no tiene ni la más remota idea de tenis, pero sí tiene absolutamente claro que unos Juegos Olímpicos merecen el apoyo de todos los estamentos políticos y deportivos de un país.
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