El negocio del deporte

Un "azul Odessa"

Juan Manuel Rodríguez
Estoy atónito, perplejo, alucinado. Escucho decir al gato que está triste y azul, que "este equipo cree en sí mismo". Y no se refiere al Fútbol Club Barcelona o al Milán, sino a su propio equipo, al equipo que él entrena gracias, en primer lugar, a José Antonio Camacho Alfaro, y, en segundo lugar, a Florentino Pérez Rodríguez. Esto que dice el gato que está triste y azul no lo dice después de una exhibición de fútbol y goles antológicos sino a la conclusión de un Dinamo de Kiev 2 - Real Madrid 2. Es cierto que el partido se puso durísimo para los madridistas y que, cuando peor estaban las cosas, volvieron a aparecer de la bruma Figo y Raúl, pero el partido fue malo, muy malo, realmente malo. Si algo vieron con claridad los futbolistas del Real Madrid es que iban a quedar apeados de la Copa de Europa a las primeras de cambio, nada más. Y que a Florentino le iba a dar un síncope.
 
En Don Juan, Gonzalo Torrente Ballester escribe lo siguiente: "Uno no es más que lo que acerca de uno creen los demás". Y es cierto. Las cosas funcionaron razonablemente bien mientras los demás creyeron a pies juntillas que una plantilla con Zidane, Raúl, Figo, Beckham y Roberto Carlos sería invencible, inmortal, galáctica y super star. En el preciso instante en que esos mismos jugadores ofrecieron claros síntomas de flaqueza, los rivales dejaron de tener una fe ciega en la omnipotencia madridista. Y a pesar de lo que diga el gato que está triste y azul, es realmente complicado que ese equipo crea en sí mismo cuando los demás se han convertido en agnósticos declarados. Veo a Mariano García Remón cada día más triste y de un tono más azulado, un azul tirando a añil, una mezcla entre azul marino y azul cobalto. Un "azul Odessa ". Y me preocupa, claro que me preocupa.

"Posdata trovadora": Leo a Jorge Alberto Valdano, el añorado "cantor de Hispalis", decir en El Gráfico que "Ronaldinho es el mejor futbolista del mundo". Deduzco que si, a pesar de las inversiones millonarias realizadas por Florentino, el "mejor jugador del mundo" acabó en el rival más encarnizado del Real Madrid es porque él -o sea, Valdano- no fue precisamente el director general deportivo más diligente del mundo. Pero eso ya lo sabíamos, ¿verdad?... Supongo que, al leerlo, Florentino se habrá puesto rojo de ira.
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