El negocio del deporte

Será el guaraná

Juan Manuel Rodríguez
Pregunta de Javier Matallanas: "¿Vas a ganar por fin un título con el Real Madrid este año?"... Respuesta de David Beckham: "No, no. Yo creo que el Barça es muy bueno y Ronaldinho es impresionante". Ante contestación tan atípica, "Mata" repreguntó: "Pero, ¿no podéis ganar la Liga, la Champions, la Copa?... Y Beckham volvió a responder: "No... Yo creo Madrid más correr, más trabaja... Ganar la Liga, la Champions... No más trabaja, no títulos". Clarito, ¿verdad?... "No más trabaja, no títulos". Así es. ¿Y quién es el culpable de que el Madrid "no más trabaja"?... ¡Pues Vanderlei Luxemburgo!... Probablemente este entrenador no sea el único problema que tiene el club, pero está claro que ahora mismo es el mayor. La pregunta es la siguiente: ¿cuánto tiempo querrá sujetarle Florentino?
 
Simplemente Luxemburgo no evoluciona. Su discurso sigue siendo el mismo. Piensa que sigue sentado en el banquillo del Al Ittihad Jeddah. O en Campo Grande. O en Río Branco. Y no, no está allí. Tal y como ya le dije en El Tirachinas de la Cadena COPE, a la afición del Real Madrid no le importa si tiene cuatro o cinco bajas, quién fichó o quién dejó de fichar o los viajes que tengan que hacer Roberto Carlos, Diogo o la Niña de la Puebla. A los socios del Real Madrid no les importa si será el guaraná o el Guaraní, esos problemas tiene que resolverlos Luxemburgo, que para eso cobra. Y el caso es que, lejos de convertirse en una solución, Vanderlei se ha convertido en una auténtica rémora.
 
No hay por qué esperar a que Beckham se muera (¡larga vida al futbolista inglés!) sobre el campo para sustituirle. Si Luxemburgo pensaba que David se encontraba mal (aunque el jugador lo desmintiera luego) estaba en su derecho de sustituirle. Pero Luxemburgo tenía varias opciones y eligió la peor. Con empate a uno en el marcador y la clasificación para los octavos de la Champions en el bolsillo, el entrenador pudo haber sustituido a Beckham por Soldado, un delantero centro nato. Sin embargo quitó a Beckham y metió a Michel Salgado, dejando a Diogo por delante. Y eso, lógicamente, terminó por enfurecer a la afición. Lo de "Luxe" es cuestión de horas. Días quizás. Porque no es el guaraná, no, qué va.
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