El negocio del deporte

Sentido y sensibilidad de José Luis Astiazarán

Juan Manuel Rodríguez
De los tres protagonistas que pasaron anoche por "El Tirachinas" de la Cadena Cope fue sin duda Francisco Camps, presidente de la Generalidad Valenciana, quien lo tuvo más claro. En cuanto le informaron de lo acontecido en el Nou Camp, Camps se puso manos a la obra y avanzó que el Gobierno de Valencia propondrá cuanto antes un proyecto de ley en el que se prohíba utilizar espectáculos deportivos o culturales con fines políticos. Jaume Matas, presidente de Baleares, estuvo bastante más tibio que su compañero del Partido Popular, como si la historia no fuera con él y la Comunidad que preside no hubiera aparecido también contra su voluntad en ese mapa ficticio de los "Países Catalanes Independientes".
 
A José Luis Astiazarán, sin embargo, sólo le faltó pedir la paz en el mundo para los hombres de buena voluntad. El presidente de la Liga de Fútbol Profesional repitió "fair play" hasta en cinco ocasiones diferentes. Dijo "Asti" lo siguiente: "Nosotros sólo podemos recomendar el fair play y que todo sea estrictamente deportivo". Pero fue a la hora de hablar de "sensibilidades" cuando, literalmente, me eché a temblar... ¿Qué demonios significa que la Liga tiene que defender las diferentes sensibilidades de todos los clubes que componen la Liga?... ¿Quiere eso decir que defenderá la sensibilidad de Laporta por encima de las sensibilidades, por ejemplo, de los presidentes de Valencia y Mallorca, miembros, como él, de la tan cacareada LFP?... Esperaba mucho más de "Asti", un caballero a quien acaban de poner un sueldo de cuatrocientos mil euros al año. ¡A eso le llamo yo sensibilidad de la buena!
 
El pasado jueves Laporta dijo que, en caso de no poder "encajar" Cataluña en España, desde su punto de vista la mejor solución era una Cataluña con Estado propio. ¿Seguirá creyendo Matas que el presidente del Barça es un hombre ingenuo a quien el sábado le colaron un gol?... En absoluto. Laporta aplica su inteligencia a un claro objetivo político. Y ahora lo que tendría que hacer Laporta es llevar su ideario hasta las últimas consecuencias. Primero, presentar la dimisión. Y después, proponerles a los socios que el Barça participe en una Liga Catalana Independiente.
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