El negocio del deporte

Sacchi, Capello... Sólo falta Berlusconi

Juan Manuel Rodríguez
Nadie (y dejo naturalmente al margen a aquellos que mantienen cuitas estrictamente personales con el presidente del Real Madrid) con dos dedos de frente puede cuestionarle a Florentino Pérez su plan económico. Como decía anoche en "El Tirachinas" Miguel de los Santos, madridista hasta la médula y uno de los "popes" de la comunicación en España, cuando Florentino llegó a la presidencia del club sólo se hablaba de si podrían pagarse las mensualidades de los empleados y de si, después de cien años de historia, el Real Madrid acabaría en manos de cualquier jeque árabe con ambiciones futbolísticas. Está claro que en 2105, cuando el Real Madrid tenga ya dieciocho Copas de Europa y 58 Ligas, la ciudad deportiva de Valdebebas seguirá siendo un ejemplo. El "milagro económico" de Florentino Pérez es in-cues-tio-na-ble.
 
Sin embargo el otro plan que tenía Florentino, el deportivo, hace agua. No oí que nadie cuestionara la oportunidad de los fichajes de Figo, Zidane o Ronaldo, más bien al contrario. Así, a primera vista, no parece una mala idea ésa de traer a los mejores jugadores del mundo. Los tres "galácticos" anteriormente citados tenían una justificación deportiva, sí, pero también encajaban como un guante en la idea económica del nuevo presidente del Real Madrid. Pero no funcionó. Desde el punto de vista económico el club es una auténtica máquina de hacer dinero, pero deportivamente el equipo es inestable y se ha movido siempre en el filo de la navaja. Valdano no acertó con la conexión. Y tampoco Sacchi. Ambos parecían condenados a ejercer como "paraguas presidenciales".
 
Ahora, tal y como adelantó anoche la Cadena Cope, Florentino, o quien sea, ha pensado que lo mejor es recuperar a Fabio Capello. Y siete meses antes de que el italiano se siente de nuevo en el banquillo merengue, tengo la impresión de que vuelven a equivocarse. Capello conoce relativamente el club y es innegable que se trata de un entrenador de primera fila mundial, pero su estilo entra en colisión total con la mayoría de jugadores que tiene actualmente en la plantilla. ¿Capello y Sacchi? ¿Sacchi y Capello?... Sólo falta Silvio Berlusconi. En principio, el regreso de Capello sólo le soluciona la vida a Leoncio, nuestro amigo del "Txistu".
A continuación