El negocio del deporte

Rijkaard llega demasiado tarde

Juan Manuel Rodríguez
Frank Rijkaard saltó como un tigre de bengala cuando le pidieron su opinión sobre lo que le había dicho Esperanza Aguirre a Vivar Dorado. En tono jocoso, la Presidenta de la Comunidad de Madrid le había pedido el viernes al futbolista del Getafe que le dieran "leña" al Fútbol Club Barcelona. El entrenador holandés dejó claro que, desde su punto de vista, no era bueno mezclar la política con el deporte, confundiendo así la gimnasia con la magnesia porque... ¿qué se supone que tendría que haberle pedido Esperanza Aguirre a los futbolistas del Getafe cuarenta y ocho horas antes de un partido contra el Barcelona?... ¿Que se dejasen ganar?... ¿Le habría complacido más a Rijkaard que la Presidenta de la Comunidad de Madrid hubiera gritado "¡Visca el Barca, Visca Cataluña!"?... Seguramente le habría gustado más, pero la fama de ciudad abierta y acogedora que tiene Madrid no llega a unos límites tan kafkianos como esos, no señor.
 
Rijkaard se incorpora tarde y a destiempo a este debate. ¿Dónde estaba el entrenador del Barcelona cuando quisieron utilizar a sus jugadores para apoyar el nuevo Estatuto? ¿Qué dijo Frank Rijkaard cuando, poco antes del inicio de un Barcelona-Real Madrid, un realizador de TV3 se quedó literalmente ensimismado en el plano fijo de un cartel en el que podía leerse nítidamente "Catalonia is not Spain"? ¿Vio Rijkaard a los individuos que saltaron al césped del Nou Camp apoyando la inclusión de las Comunidades valenciana y balear en unos ficticios "Països Catalans"?... Rijkaard no dijo nada. Rijkaard no vio nada. Rijkaard no oyó nada de nada. Se calló como un niño bueno y se tomó sus cucharaditas diarias de aceite de ricino. ¿Y ahora salta porque Esperanza Aguirre le pide a Dorado que le ganen al Barcelona?...
 
En la contraportada del diario Sport puede leerse lo siguiente: "En según qué estadios parece que sí puede hacerse política". Y es que en el campo del Getafe, allí arriba, a lo lejos, apareció una sábana blanca en la que podía leerse "Carod os engaña, Cataluña es España", amén de otra que informaba sobre la situación geográfica de Getafe. Pero, aunque quieran convencernos de que la velocidad y el tocino son la misma cosa, no lo son, qué va. Una cosa es que un individuo, sin el apoyo oficial del club de que se trate, estropee una sábana para pintar en ella lo que se le ocurra, y otra bien distinta es que el presidente de un club de fútbol apoye oficialmente reivindicaciones políticas. Laporta auspició a quienes saltaron al campo para reivindicar los "Països Catalans", lo mismo que utilizó las instalaciones del Nou Camp como plataforma a favor del Estatuto. Ángel Torres, por el contrario, ni siquiera acertaría a leer sin gafas desde el palco lo que ponía en aquel improvisado cartel. La gimnasia es una cosa y la magnesia es otra bien distinta.
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