El negocio del deporte

¿Qué pasa con Santiago Solari?

Juan Manuel Rodríguez
Solari sí tiene la "mirada del tigre" (puesto que los títulos ya los posee, quizás lo que quiera sean los minutos que le otorgan sin titubear, por ejemplo, al inglés David Beckham) y sin embargo no acaba de cruzar la línea que delimita el banquillo del terreno de juego. Y supone un auténtico misterio para mí. ¿Qué pasa con Solari? ¿Por qué no juega el tiempo que se ha ganado justamente? ¿Deberemos resumirlo todo al dichoso marketing? ¿Es que no vende tantas camisetas como el resto de jugadores?... El caso es que cuando el argentino sale al campo, siempre cumple. Es un puñal, tiene la rabia contenida de quien debe demostrar demasiadas cosas en muy poco tiempo. Ningún entrenador del Real Madrid (y aquí incluyo a Del Bosque) ha sido lo suficientemente valiente y generoso como para probar tres o cuatro partidos con Solari como titular.
 
¿Qué hará con él Vanderlei Luxemburgo?... El caso es que, en este segundo mandato presidencial de Florentino Pérez, el club tendrá que ir virando inevitablemente hacia el fútbol como deporte y dejando de lado el marketing, los números y el negocio si quiere recuperar la orientación correcta; y ahí es donde encuentran perfecta cabida futbolistas como Solari. El periodista inglés John Carlin mantiene la teoría de que Florentino empleó sus primeros cuatro años en llenar la bolsa para poder competir en el futuro con fortunas tan importantes como las de Roman Abramovich, presidente del Chelsea. Sin embargo el Real Madrid nunca estará a la altura financiera del magnate ruso, aunque la imagen del club merengue sea tres veces más potente y solvente que la del equipo inglés.
 
Es la hora de hacer un equipo, de ahí que se encendiera la alarma roja cuando, desde la ciudad condal, se publicó que Solari tendría ya apalabrado un acuerdo con el Barcelona. El internacional argentino, que concluye contrato el próximo 30 de junio, se apresuró a desmentirlo y anunció que espera que el Real Madrid se ponga en contacto con él. Solari, que siempre ha cumplido sobre el terreno de juego y que es el tipo de futbolista con los requisitos necesarios para triunfar en un estadio tan complicado como el Santiago Bernabéu, es un ejemplo fuera del campo y nunca se ha quejado por su situación personal a todas luces injusta. Ya digo que la trayectoria de este chaval supone para mí un auténtico misterio, y no sé si serán capaces de desentrañarlo dos "novatos" en el club como Arrigo Sacchi y Luxemburgo. A Solari no le faltará trabajo a partir de junio, pero quien le dejara escapar del Real Madrid tendría que quedarse obligatoriamente en el paro.
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