El negocio del deporte

Psicodélico Lissavetzky

Juan Manuel Rodríguez

Jaime Lissavetzky no dejará nunca de asombrarme. El secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte ha hablado sobre el "caso Oleguer" y, oyéndole, me parecía estar escuchando al presidente de la Plataforma Pro Selecciones Deportivas Catalanas. Ojito a las declaraciones: "Oleguer acudirá, pero si no lo hace no pasa nada. No le ponemos la pistola en el pecho a nadie. Cada uno está en su perfecto derecho de hacer lo que le parezca conveniente, pero si hay alguien que no quiera jugar con España, España no le necesita". ¡El máximo responsable del deporte español tirando piedras contra la Ley del Deporte española!... ¿Qué les parece?

Argumenta Lissavetzky que la Ley del Deporte "lo que contempla es que hay una obligación de ir cuando te llama la selección española, pero cuando se hizo esta Ley se pensaba en el hecho de que no hubiera clubes que se pudieran beneficiar de esto". Pero, ¿acaso la ausencia no justificada de Oleguer no estaría beneficiando al Fútbol Club Barcelona?... ¿No podrían exigir después idéntico trato Puyol o Valdés? ¿Y Xabi Alonso?... Es más, ¿quién nos puede asegurar que, abierta del todo la puerta, Real Madrid, Atlético de Madrid, Valencia, Betis o Deportivo de La Coruña no pedirían a sus futbolistas que renunciasen a jugar con España?... Como dice Lissavetzky, ¡no pasaría nada!

Por concretar. Aquí lo nos que conviene saber a todos es si continúa o no vigente la actual Ley del Deporte, aunque oyendo a Lissavetzky empiezo a tener mis serias dudas. Hoy mismo Esquerra Republicana le ha enviado una carta a José Luis Rodríguez Zapatero pidiéndole que se elimine la obligatoriedad de acudir con las selecciones... ¿Estará lanzándonos don Jaime un "globo-sonda", adelántandose a lo que él ya sabe que va a ocurrir en un futuro inmediato?... Estas psicodélicas manifestaciones de Lissavetzky coinciden en el tiempo con un artículo de Alfredo Relaño en el diario "As" que termina diciendo: "El fútbol, el deporte, es para hacer amistades"... Pues eso, ¡amigos para siempre, lailo, lailo, lailo laaa!
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