El negocio del deporte

Primera secuela de "L.A. Confidentiel"

Juan Manuel Rodríguez
De lo que se trata es de conocer con exactitud si Lance Armstrong ganó su primer Tour de Francia (el del año 1999) en igualdad de condiciones al resto de ciclistas profesionales que competían con él por llegar los primeros a la meta de París. Por lo tanto la primera pregunta que habría que hacerse es la siguiente: ¿los científicos han logrado que sepamos con absoluta certeza hoy, 23 de agosto de 2005, algo que no podía conocerse de ninguna forma en el mes de julio de hace siete años?... Y a esa respuesta los responsables del Laboratorio Nacional de Detección del Dopaje de Châtenay-Malabry responden con un "sí" rotundo y sin paliativos, un "sí" absoluto y total. En julio Armstrong ganó el primero de sus siete Tours de Francia, y un año más tarde el LNDD descubría un método según el cual podía detectarse la presencia en la orina de la famosísima eritropoyetina.
 
Por eso no acierto a comprender por qué nuestro campeonísimo Miguel Induráin dice que le parece mal que se remueva todo esto cuando ya ha pasado tanto tiempo. Si yo hubiese sido corredor profesional en el año 1999 me gustaría saber si el ciclista que me dobló en aquella contrarreloj o en aquel durísimo puerto de montaña lo hizo en buena lid o lo consiguió ayudándose de la química. A mí no me importaría que hubiesen transcurrido siete, diez, quince o veinte años, simplemente querría saber la verdad. Y por eso no entiendo tampoco qué idioma habla mi admirado Eddy Merckx cuando, preguntado por idéntica cuestión, responde que entre la palabra de un periodista y la de un ciclista, él se queda con la del ciclista. Por ejemplo: ¿habría sido capaz de confesar por iniciativa propia Bo Hamburger que tomó EPO en 2001 su un control de la UCI no lo hubiera descubierto?... Yo creo que no.
 
Por lo tanto de lo que se trataría, al margen de que "L'Equipe" no haya ejercido nunca precisamente como abogado defensor de la causa de Lance Armstrong, es de saber si el contenido de la información es cierto, y eso ha sido plenamente corroborado por el propio Jacques de Ceaurriz, director del Laboratorio en cuestión, que ha afirmado que los análisis dados a conocer por el diario francés se hicieron "en el marco de unas investigaciones científicas".
 
Mi buen amigo el doctor Ignacio Romo afirma que no existe ninguna posibilidad de que los análisis del LNDD sean incorrectos, luego es fácil deducir que Lance Armstrong tomó en el año 1999 una sustancia prohibida, indetectable en ese momento, con el único objetivo de lograr una mejora en su rendimiento muscular. Armstrong, pues, tenía en aquella carrera un quinto "as" guardado en su maillot amarillo. Es mucho más complicado (imposible en realidad, creo yo) que le quiten a Armstrong su victoria de aquel año puesto que, como resulta evidente para cualquiera, ya no existe la posibilidad de realizarle al ciclista un contraanálisis y la justicia deportiva no puede castigarle con carácter retroactivo. Esta es la primera secuela de "L.A. Confidentiel". ¿Tendremos también una "precuela"?
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