Poltergeist en San Luis de Potosí

Juan Manuel Rodríguez
Uno... ¿Nachos caducados? ¿Demasiada pimienta en el guacamole? ¿Exceso de tequila?... Algún fenómeno extraño tiene que haber acontecido estos días en San Luis de Potosí cuando han decidido elegir a Joan Laporta como mejor directivo del fútbol mundial... ¡Mejor directivo mundial!... Resultaría menos llamativo ver a Darth Vader recogiendo el premio Nobel de la Paz. Aquello de que la mayor fabricante de Eritropoyetina iba a patrocinar el Tour de California me parece un juego de niños al lado de esto. A Laporta le entregarán el trofeo denominado "Fútbol en Manos del Niño". Pues si yo fuera el padre del niño no le dejaba ni un minuto, ni un segundo, ni una décima de segundo con el presidente del Fútbol Club Barcelona no fuera que, al final, la criaturita terminara reivindicando también Potosí para los "Países Catalanes".
 
Dos... En España somos muy modernos. Demasiado modernos. A nuestro "secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte" se le pasó por alto lo del korfball y ahora resulta que Cataluña tiene selección propia... Claro, ¡cómo ese deporte sólo lo practican catalanes!... Mientras eso sucede aquí, allí las federaciones de Inglaterra, Gales, Irlanda del Norte y Escocia se reunen en Belfast para hablar sobre la posibilidad de participar en Londres 2012 con selecciones unificadas de fútbol masculino y femenino. Y a finales del mes de noviembre volverán a la carga con el hockey sobre patines. Nosotros con nuestros lirios ya tenemos suficiente, ya.
 
Tres... Si yo fuera Gallardón reflexionaría un instante antes de volver a presentar la candidatura de Madrid para organizar los Juegos Olímpicos de 2016. Acaban de conocerse las mascotas de Pekín 2008. Se trata de el pez Beibei, el oso panda Jingjing, la antorcha Huanhuan, el antílope tibetano Yingying y la golondrina Nini. Increible. Aquello va a parecer un remake zen de "El hombre y la tierra". Nosotros sólo pudimos sacarnos de la chistera a "Cobi"... y gracias. Por mucha imaginación que consiguiéramos echarle jamás superaríamos lo de la golondrina Nini. Lo del antílope puede, lo del oso panda quizás, pero lo de la golondrina... ¡Lo de la golondrina jamás!
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