El negocio del deporte

¿Pardillo o don nadie?

Juan Manuel Rodríguez

Era sólo una cuestión de tiempo que un hombre tan parlanchín como Vanderlei Luxemburgo rompiera finalmente su silencio. ¡Si hasta habló en su día Carlos Queiroz, que era el mudito de "Blancanieves y los siete enanitos" al lado de este otro!... Era cuestión de tiempo, como decía, y Luxe ha debido pensar que la ocasión la pintaban calva ahora que ya sabe perfectamente que no podrá sacarle más dinero al equipo blanco. El nuevo entrenador del Santos (¡hala Santos!) ha dicho en el programa "Bem amigos" de "SporTV" que aquí le trataron como un "Zé Mané".

En El Tirachinas de la Cadena Cope hicimos una traducción libre del término "Zé Mané", llegando a la conclusión de que lo que Luxemburgo estaba diciendo en realidad era que Florentino Pérez le trató aquí como si fuera un auténtico pardillo. También he tenido ocasión de comprobar cómo otros compañeros traducían "Zé Mané" como don nadie, vulgo mindundi. Opto por esta última acepción, la de don nadie, puesto que si en la historia del fichaje de Luxemburgo hubo pardillos ("incautos, que se dejan estafar fácilmente"), esos fueron, sin duda, Arrigo Sacchi y Florentino Pérez. El italiano recomendó el fichaje y el español le hizo caso.

De las declaraciones de Vanderlei se desprende que a él lo que le dolió especialmente fue no ser recibido en el estadio Santiago Bernabéu como si se tratara del mismísimo Pedro II, el último emperador de Brasil. No hubo alfombras rojas. No se oyeron trompetas. El pueblo no salió a las calles... ¡Vamos que le trataron como un Zé Mané! Por lo demás, "Luxe" sigue insistiendo en que él hubiera ganado la Champions o la Liga con el Madrid (¿de qué año estaríamos hablando?... ¿2010? ¿2012, coincidiendo con los Juegos de Londres?) y que pidió más jugadores (¿más?... Ramos, Diogo, Baptista, Robinho, García) pero Florentino no atendió sus exigencias. El caso es que el Real Madrid se recupera (lentamente) de aquella pesadilla que duró un año. Supongo que, aún hoy, muchos madridistas siguen despertándose sobresaltados y empapados en sudor. ¡Tranquilos, tranquilos, Luxemburgo ya no toca el piano aquí! ¡Ahora actúa en Brasil! ¡Podemos dormir tranquilos!
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