El negocio del deporte

No diga Floro, diga Platón

Juan Manuel Rodríguez

Stephen Glass, aquel periodista mentiroso que introdujo en un laberinto de desprestigio a The New Republic (ni más ni menos que la revista de vuelo del Air Force One) haciendo pasar por verídicos sus sorprendentes artículos de ficción, habría disfrutado como un enano en España el 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes. Aquí se ha convertido en una tradición que, cuando el año toca a su fin, los periodistas nos soltemos el pelo, dando rienda suelta a nuestra imaginación. El asunto consiste en tratar de engañar a nuestros oyentes, lectores o televidentes sin que éstos –advertidos de antemano– se perciban de ello. Y resulta cada vez más complicado.

Si por mi fuera le entregaría el premio "Trola 2005" a Juan Manuel Gozalo, director de Radiogaceta de los Deportes, quien, aprovechando el desconcierto del Comité Olímpico Internacional y el rifirrafe entre un israelí y un griego, afirmó, sin que le temblase el pulso por ello, que el COI había reflexionado y, tras el error inicial, había decidido otorgarle a Madrid los Juegos de 2012. A eso le llamo yo una inocentada elaborada, sí señor. Nosotros, en El Tirachinas de la Cadena Cope, "vendimos" que Riquelme, uno de los triunfadores del Villarreal, sería el primer "galáctico" de la era Floro. Dimos cifras, contamos datos e incluso "personalizamos" la noticia al afirmar que la operación había llegado a buen puerto gracias a la amistad entre Florentino Pérez y Fernando Roig. No estuvo mal.

Pero reconozco que, leyendo la portada del diario As, me surgió un problema. ¡Había tanto material donde elegir! ¿Con qué quedarme? ¿Sería una broma que Emilio Butragueño le había propuesto a Florentino Pérez el fichaje de Pep Guardiola, "el mediocentro que necesita el Madrid"? ¿O serían las declaraciones del nuevo Director de Fútbol del club? Benito Floro, decía el diario, "explicó su filosofía". Declaraciones del número tres del club: "Al final el presidente es el que ficha". ¡A eso le llamo yo ser un filósofo! ¡Platón, por lo menos! Me aclararon que lo del buitre era una broma y que lo dicho por Floro iba en serio. Filósofo no sé, pero el asturiano es más listo que el hambre. Se ve que Benito, como Jorge Valdano, tiene una profunda vocación de permanencia.
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