El negocio del deporte

Mucha suerte, Zizou

Juan Manuel Rodríguez

Es curioso el día que Zinedine Zidane ha escogido para anunciar su retirada definitiva del fútbol. Por la tarde, la junta directiva presidida por Fernando Martín decidirá finalmente si se adelantan o no las elecciones al próximo mes de junio. Por la noche, el Fútbol Club Barcelona liderado por Ronaldinho podría clasificarse para la final de la Champions League. Es cierto que Zizou, que ha justificado su adiós debido a la edad, ya no está en condiciones físicas de hincarle el diente a un calendario de locos que obliga a un futbolista profesional de primer nivel a disputar entre cincuenta y sesenta partidos al año. Y probablemente sea también verdad que un jugador de su clase no se merezca acabar en el banquillo, dosificado por el entrenador de turno para aquellos partidos considerados especiales. Pero estoy convencido de que si la situación del Madrid fuera la de hace tres años, Zidane seguiría. Un año más por lo menos.

Florentino Pérez siempre se sentirá especialmente orgulloso de dos acciones suyas al frente de la presidencia. Una, la construcción de la nueva ciudad deportiva de Valdebebas. Otra, la operación que concluyó con la contratación de Zinedine Zidane. Pero el francés, que tenía una sintonía especial con el ex presidente, ve cómo ahora le estrecha la mano otra persona. Y observa también la forma en que se despedaza, un día sí y otro también, la junta directiva. Por otro lado, la suerte sonríe abiertamente al máximo rival deportivo madridista. Demasiados inconvenientes para alguien que está a punto de cumplir los treinta y cuatro años y que lo ha ganado absolutamente todo a lo largo de su brillante e inigualable carrera profesional, desde Mundiales hasta Eurocopas, pasando por Copas de Europa, Ligas, Intercontinentales y Balones de Oro.

Zidane acierta retirándose. Su decisión nos da mucha lástima a todos los amantes del buen fútbol porque nos encontramos ante el último jugador diferente, pero Zidane acierta. Cuando Florentino, llevando a cabo una arriesgada operación económica por la que tuvo que desembolsarle trece mil millones de pesetas a la Juventus de Turín, consiguió traerle a España, se dudó que estuviera actuando correctamente. Personalmente pienso que el francés quedó inmediatamente amortizado con aquel glorioso gol que supuso la obtención de la novena Copa de Europa. Mereció la pena tenerle en la Liga española, prestigiada por la llegada del que, dicen, ha sido uno de los cinco mejores futbolistas de toda la historia. Acierta yéndose, pero le echaremos mucho de menos. Y todavía nos quedará el Mundial de Alemania para seguir disfrutando con su arte. Mucha suerte, Zizou.
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