El negocio del deporte

Más historias de "Futbolandia"

Juan Manuel Rodríguez
No hace falta insistir en la idea de que el mundo del fútbol es realmente diferente a todos los demás. ¿Qué habría pasado en cualquier empresa "normal" si se hubiera producido un caso similar al de Jonathan Woodgate? Parece bastante improbable que el futbolista inglés pueda darle ni una sola patada al balón en partido oficial con el club que le paga religiosamente todos los meses (Real Madrid), y sin embargo alguien sin identidad reconocida debió pensar en su día que supondría una buena idea contratar a un defensa central con un historial clínico tal que, comparado con él, Robert Prosinecki se transformaría en una especie de Clark Kent futbolístico, un "Superman" con poderes sobrehumanos. ¿Pasa algo?... Nones. ¿Alguien se responsabiliza de algo?... Al revés: Camacho dice "pío, pío que yo no he sido", y los médicos hacen "mutis por el foro".
 
Otro ejemplo de lo que sucede en "Futbolandia" es lo que está pasando en el Valencia. Circula por ahí un demoledor informe económico sobre la "era Ranieri" que deja en muy mal lugar a los Soler, Llorente y compañía. El finiquito del italiano podría ascender a diez millones de euros, aunque lo más probable es que al final sea un juez quien decida la correspondiente indemnización. El Valencia había calculado que las competiciones europeas le supondrían unos ingresos de veintisiete millones de euros, pero al final sólo se han recaudado quince. Si a ese déficit le añadimos otros treinta y un millones de euros que el club se gastó en "reforzar" una plantilla que había conseguido los títulos de Liga y Copa de la UEFA, la cantidad total asciende a cuarenta y tres millones de euros. Cuarenta y tres millones de euros invertidos en una mentira, una ilusión, una farsa italiana.
 
¿Alguien recuerda cómo se llamaba el segundo entrenador del Valencia con Ranieri?... Se llamaba Antenuci y es de nacionalidad italiana. ¿Y el entrenador de los porteros?...Pelizzaro, también italiano. ¿Y el preparador físico?... Roberto Sassi, curiosamente nacido en Italia. Supongo que a nadie le sorprenderá conocer que la mayoría de jugadores -algunos de un alarmante "medio pelo" futbolístico- que exigió Ranieri eran también italianos... ¡Y no se trajo la Torre de Pisa hasta Mestalla porque en julio todavía la estaban arreglando!... No es de extrañar que Rafa Benítez, el "Pepito Grillo" de Llorente, aproveche cualquier ocasión que tenga para hacer sangre. No me extraña que afirme que le llaman a escondidas... Nada es extraño en "Futbolandia"....
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