El negocio del deporte

¡Las mujeres y los niños primero!

Juan Manuel Rodríguez
Estaba escrito que ganaría la Democracia, así, con una gran "D", una "D" mayusculísima, pero perdería el Real Madrid. O, por decirlo de otra forma más impactante, ganaron los enemigos del club merengue. La doble página que dedica el diario Marca a la situación madridista resulta deprimente y dantesca. Henry se puede escapar. STOP. Cesc no tiene noticias. STOP. Chivu estaba a tiro. STOP. Diarrá tiene más ofertas. STOP. Adriano, a la espera. STOP. Italia quiere a Cassano. STOP. Incertidumbre con Gravesen. STOP. Helguera, descontento. STOP. Butragueño, Ramón Martínez y Floro, atados de pies y manos. STOP. Rompen el acuerdo con Ancelotti. STOP. ¡Las mujeres y los niños primero!... STOP.
 
La rueda de prensa ofrecida el otro día por Enrique Sánchez, portavoz de la directiva y calamar gigante vocacional, no hizo más que oscurecer la ya de por sí negra situación del club. Nos cubrió de tinta don Enrique a todos los periodistas, y sorprendió tanto que no hiciera inmediatamente públicos el día, la hora, el minuto y el segundo exactos de la próxima cita electoral, que ya hay quien va diciendo por ahí que estos directivos no tienen la menor intención de adelantar las elecciones y que lo único que pretendían era cepillarse a Fernando Martín. Dice Floro, quien sorprendentemente todavía sigue en el club, que no cree que haya una renovación de más de cuatro o cinco jugadores. Más de lo mismo. Otro año en blanco. Otro año negro. ¿No podría negociarse con Villar la paralización de la Liga?
 
Todo queda, pues, pendiente para el decisivo mes de julio. Los dueños del Real Madrid depositarán otra vez el voto en la urna. Ya se saben de memoria el caminito. Elegirán entre un amplísimo y preparadísimo elenco de candidatos. Y el elegido iniciará una nueva, lenta y calurosa travesía por el desierto chino de Takla Makan. Al menos sí debemos reconocer algo, y es el hecho de que quien venza en las elecciones cargará las alforjas de su camello con un puñado de votos más que el otro candidato, el candidato del dromedario. No es de extrañar que Carlo Ancelotti, que peina canas y que de tonto tiene sólo lo imprescindible, hiciera añicos su precontrato. Porque aquí todo es "pre", desde los candidatos, hasta los entrenadores, pasando por los jugadores.
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