El negocio del deporte

La táctica del velociraptor

Juan Manuel Rodríguez
Era muy difícil creer que el representante de Torres se hubiera adentrado él solito, careciendo de la imprescindible brújula y sin previa autorización y conocimiento de su representado, en el laberinto en el que se introdujo el otro día. Era difícil creerlo, aunque no era imposible que se hubiera producido así; en el apasionante mundillo de los intermediarios se han presenciado situaciones mucho más esperpénticas en las que el representante ha llegado incluso a confundir la complicidad (o la amistad) y ha usurpado la identidad del "crack", pensando y decidiendo por él. Parece que éste no es el caso y que lo dicho el otro día por el amigo Petón responde a la famosa "táctica del velociraptor", dinosaurio de la familia de los terópodos y que, al parecer, cuando atacaba en grupo lo solía hacer cada uno por un flanco para así sorprender a la víctima.
 
Lo de Petón podría haber sido un traspiés, un vahído, un ligero síncope; lo de Torres, no. El representante tiró la caña hace un par de semanitas con aquello del paso y el peso de la historia (parecía J.F.K. más que Petón), y Torres fue ayer a TV 3 para comprobar "in situ" si efectivamente había o no había pececillos en el río por los que mojarse el culo. Fernando, que de "niño" tiene lo que yo de corista de Concha Márquez Piquer, se dejó querer por el Barcelona justo cuando el próximo domingo el Atlético de Madrid visita el estadio culé. Sólo le faltó dar el paso que el otro día ofreció Samuel Eto'o que parece el desaparecido, y por fin reencontrado después de tantos años de ausencia, sobrino camerunés de Joan Gamper, ilustre fundador del club.
 
Atacan los velociraptor, cada uno, como dije anteriormente, por un flanco con el claro objetivo de sorprender e intimidar a la víctima que es... ¿Quién? ¿Quién es la víctima?... Pues la víctima es el Atlético de Madrid. Gil Marín ve en las palabras de su buque insignia un motivo más de orgullo rojiblanco: su notable antimadridismo. Yo, sin embargo, percibo en la cuarta parte de este Jurassic Park nacional el anticipo claro de la dentellada del velociraptor, provisto como sabemos hoy de una agudeza visual que le permitía llegar con los ojos donde no podían hacerlo los demás. Está claro que lo que empieza a sugerir Fernando Torres es que lo suyo es el "rock", mientras que el Atleti baila a ritmo de vals, y que el horizonte de 2008 podría suponer para él un destino final más que otra estación de servicio en su larga trayectoria rojiblanca. Gil Marín ha dicho lo que podía, y ratifico mi impresión inicial de que Torres y Petón, Petón y Torres, han manifestado lo que querían. No fue un mareo, no, fue otra cosa. Fue la "táctica del velociraptor".
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