El negocio del deporte

La rutina de Molina

Juan Manuel Rodríguez
No conozco personalmente al portero titular del Deportivo de La Coruña, pero siempre me pareció que Molina parecía más interesante de lo que realmente era. Para justificarle me dicen que es "amigo de sus amigos", lo que en realidad no significa demasiado. Yo también soy amigo de mis amigos. Y usted. Cualquiera lo es. Eso no tiene ningún mérito. Sólo no es amigo de sus amigos quien no los tiene, y eso sí que representa una auténtica desgracia. Molina sería realmente original si en vez de ser amigo de sus amigos fuera enemigo suyo. Eso sí que resultaría interesante. Interesante y perverso al mismo tiempo.
 
Pero cuando te dicen muchas veces de alguien que es "amigo de sus amigos", lo que realmente están sugiriendo es que el individuo en cuestión no tiene por qué cogerte el teléfono a ti o, si por ejemplo eres informador, concederte una entrevista. Supongo que Molina también será "amigo de sus amigos" dentro de la profesión periodística, y que éstos (sus "amigos") interpretarán esos largos silencios como fruto de la reflexión. Yo me inclino por pensar, sin embargo, que lo que realmente sucede es que Molina no tiene nunca nada interesante que aportar, y que cuando por fin se atreve a decir algo, forzado a mostrarse original después de unos silencios tan prolongados, suele meter la pata. Y entonces sí, entonces la mete a conciencia.
 
Camacho puso a los pies de los caballos a sus futbolistas yéndose como se fue del Real Madrid, y eso es lo que ahora ha hecho Molina con su entrenador, Jabo Irureta. Molina sabe cual es el problema del Deportivo de La Coruña, y ese problema, ¡miren ustedes por dónde!, no lo constituyen él mismo o alguno de sus compañeros sino la rutina. Esa rutina es "lógica" porque, parafraseando al citado guardameta, llevan "siete años con el mismo entrenador". ¿Es o no es una soberana mamarrachada lo que dice el bueno de José Francisco?
 
Si el Deportivo fue un ejemplo de éxito futbolístico, se debió al cóctel formado por Lendoiro, Irureta y los jugadores. Si ahora el Deportivo sufre de "aluminosis" no creo que pueda acusarse sólo a uno de esos tres "ingredientes". Lo que hace Molina es quitarse el muerto de encima, así de simple. A lo mejor lo que tiene que hacer para huir de la rutina es cambiar de profesión... ¿Fontanero? ¿Panadero? ¿Obrero de la construcción?... La ventaja que tiene Molina con respecto a todos esos trabajos es que la suya es siempre (gane o pierda su equipo) una rutina recompensada, mientras que el fontanero tiene que arreglar bien los grifos si quiere cobrar a final de mes. ¡Igual le estoy dando una idea a Lendoiro para que acabe con la rutina de Molina!
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