El negocio del deporte

La primera hoja seca de Martín

Juan Manuel Rodríguez

La ocasión la pintaban calva para que el Real Madrid se llevara los tres puntos de Mestalla y mantuviera, o redujese incluso, la distancia con respecto al Fútbol Club Barcelona. Penalti a favor del Madrid. Minuto 89 de partido. 0-0 en el marcador después de un encuentro soporífero. Ronaldo provocó la pena máxima pero, en cuanto vi que el penalti lo iba a tirar él, lo tuve claro: empate y a la ducha. Efectivamente, empate y a ducharse. Coincido con aquellos que dicen que Valencia y Real Madrid sólo quieren acabar tranquilitos en la segunda posición del campeonato. Fue un penalti fofo. Fue un penalti sin sangre. Fue el penalti que habría lanzado cualquier canterano en su debut con el primer equipo. Una birria de penalti. Y Ronaldo otra vez por medio.

Preguntado al final del partido por su impresión sobre todo lo que había pasado, Ronaldo sólo acertó a decir que había sido de risa. Pues ja, ja y ja. Algún purista alegará en defensa del brasileño que tampoco se va a suicidar, que no pretenderemos ninguno que se tire por el balcón, que sólo lo falla quien lo tira (eso lo dijo el propio Ronaldo). Ya he contado en alguna que otra ocasión aquella anécdota relatada por Paul Breitner. A Breitner le tocó tirar un penalti en la final del Mundial de 1974 que enfrentaba a Alemania con Holanda. Los holandeses ganaban por 0-1. Breitner lanzó el penalti logrando el empate en el marcador. Más tarde Alemania se proclamaría campeona mundial. Breitner se fue a dormir y, a la mañana siguiente, puso la televisión. Estaban repitiendo el partido y él lanzaba en ese momento el penalti. Fue entonces cuando se dio cuenta de la trascendencia que tenía aquella jugada. ¿Se habrá dado cuenta Ronaldo de lo importante que era ese penalti para su equipo y para él mismo? Por sus declaraciones yo creo que no. Y créanme que el partido de Mestalla era como la final de un Mundial para el Real Madrid. Eran otros tiempos. Y Paul Breitner, claro, era Paul Breitner.

En una entrevista concedida a O Globo, Ronaldo afirma que callará a sus críticos. Pelé, por ejemplo, quien dijo el otro día que Ronaldo era víctima de una vida confusa. O Michel Platini. El francés no tuvo inconveniente en afirmar que al delantero brasileño le sobran los años y los kilos. Yo coincido con ambos. El "9" dice que piensa jugar al fútbol hasta los treinta y cuatro años. Le deseo toda la suerte del mundo, aunque dudo mucho que cumpla su pronóstico jugando con la camiseta del Real Madrid. Tengo para mí que Ronaldo es la primera hoja seca de Fernando Martín.
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