El negocio del deporte

La peligrosa línea Ortí

Juan Manuel Rodríguez

Debe ser muy difícil jugar o entrenar en el Valencia. Sus aficionados han sido siempre muy exigentes, duros de pelar, que diríamos utilizando el argot boxístico. No en vano, el Valencia es uno de los grandes clubes de España. Y si tiene que ser complicado jugar o entrenar en el Valencia, puesto que el listón de la exigencia está siempre arriba del todo, mucho más tiene que serlo presidir el Valencia. Desde la etapa de Arturo Tuzón siempre se ha librado en ese club una durísima batalla por el poder. De ahí que los periodistas deportivos nos hayamos referido siempre a las "familias" del Valencia. Supongo que Juan Soler, invisible hasta la fecha, ha decidido materializarse tras la eliminación copera porque él tendrá también a esas familias valencianistas castigándole el higado, echándole el aliento en la nuca, acechándole, igual que él acechó antes a Jaime Ortí, y éste a Pedro Cortés, y aquel a Paco Roig, etcétera, etcétera, etcétera...

Interpreto, pues, que las palabras del invisible y ahora materializado Juan Soler sólo cabe encuadrarlas en un movimiento táctico de consumo interno. Aún así, la línea Ortí ("la Liga ya tiene un vencedor, habrá que luchar por la segunda plaza"... ¿lo recuerdan?) emprendida por el actual presidente valencianista es de difícil justificación. Tampoco comparto las palabras de David Albelda, profundamente demagógicas, pero Albelda, al fin y al cabo, es jugador de fútbol mientras que Soler es el presidente de uno de los clubes más poderosos de España, su teórica cabeza pensante. ¿Cómo puede compartir Soler lo que dijo Albelda? ¿Y cómo puede volver a decir, después de todo lo que ha pasado, que Megía les hizo saltar por los aires? Eso no tiene justificación. ¿Habrá que esperar a que el Valencia gane un título para que Soler pida perdón? ¿Cómo puede compartir Soler la opinión de Albelda cuando dice que el arbitraje estaba premeditado en su contra? ¿Y cómo, en vísperas de otro Deportivo de La Coruña-Valencia de Liga, puede reconocer públicamente que se ha movido para que la Federación le meta mano al Depor por acudir a la justicia ordinaria?

Compruebo con tristeza que los dirigentes del fútbol español han sacado pocas conclusiones después del esperpento de la Copa. De ahí que se eche de menos una voz con la autoridad moral suficiente como para meterlos a todos en cintura. Si me lo permiten, un Wyatt Earp que imponga seriedad en este auténtico "O.K. Corral". Esa voz no puede ser, por motivos obvios, la de Angel Villar. Ni tampoco la de José Luis Astiazarán, presidente de una Liga en bancarrota y en franca retirada. El fútbol español está ronco y este sábado se juega otro Depor-Valencia. Que Dios reparta suerte. Por cierto, ¿y Lissavetzky qué, otra vez campeón de Europa?
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