El negocio del deporte

La noche del "niño"

Juan Manuel Rodríguez
Sostiene Jorge Valdano que la velocidad tiene un prestigio exagerado. Claro que eso resulta sencillo afirmarlo cuando se ha jugado al lado de Diego Armando Maradona, uno de los futbolistas más rápidos pensando y ejecutando. Valdano fue uno de los principales beneficiarios de la velocidad del "pelusa". Su velocidad le convirtió en un futbolista mucho mejor de lo que realmente era. Pero Maradona, como todos los grandes futbolistas de la historia, sabía cómo explotarla. Recibía rápido y pasaba más rápido todavía. Entre otras cosas, la velocidad (a la hora de pensar, de ejecutar o anticiparse) le salvó de tener que pasar más veces por el quirófano.
 
Es posible que, si uno de los dos Mpenza hubiera sido sólo la mitad de futbolista que fue en su día Maradona, la selección española de fútbol estuviera ahora mismo lamentando haberse quedado fuera del Mundial de Alemania. Gracias a Dios los Mpenza eran sólo los Mpenza. Y nuestro amigo Goor tampoco era Marco Van Basten precisamente. En la primera parte Bélgica corrió más que España. Mordió más que España. Presionó mucho más que la selección española de fútbol. En el minuto siete de partido Simons, con quien no debe resultar nada agradable quedarse atrapado en el ascensor, le dejó un "recadito" a Xavi a la altura del tobillo. Xavi era el encargado de pensar y los belgas lo sabían. Simons golpeó primero, lo hizo de una forma descarnada y sonora y Xavi simplemente desapareció del terreno de juego.
 
La selección jugaba a la ruleta rusa y Bélgica acogotaba a España. Veintiséis minutos tardó el equipo de Luis Aragonés en crear la primera ocasión de gol. Hasta ese momento el portero Proto fue un testigo de excepción de lo que sucedía en el estadio Rey Balduino. Ciertamente todos nos temíamos lo peor. Nadie imaginaba que sería la noche de Fernando Torres. Diera la impresión de que Bélgica se hubiera jugado todas sus bazas en la primera parte lanzando a los Mpenza en paracaídas contra la portería de Iker Casillas.
 
Agotados sus dos "hombres bala", Bélgica se acabó. Y la velocidad (por fin la de los nuestros) "mató" el partido. Torres, quien había mantenido una agria "conferencia periodística" con Luis Aragonés a propósito de su papel exacto en la selección y del grado de confianza que solía recibir, se benefició ampliamente de la velocidad con sentido de Reyes.  En el minuto 55 empalmando con elegancia un pase lejano del sevillano, y cuatro minutos más tarde finalizando con su pierna derecha otra internada por la banda de su socio particular. Ahí se acabó el partido más importante de la carrera profesional de Luis Aragonés, según él mismo había declarado. El "niño" ya sabe qué papel debe desempeñar cuando juegue en el futuro con España. Él es nuestro 007.
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