El negocio del deporte

Incompetentemente presentes

Juan Manuel Rodríguez
No había más que echarle un rápido vistazo a las caras de los futbolistas del Valencia para saber que el partido contra Osasuna no tendría que haberse jugado. Sólo un vistazo, nada más, únicamente una mirada fugaz. Unas pocas horas antes había fallecido la hija pequeña del portugués Marco Caneira, una niña de ocho meses de edad. Marco, lógicamente, emprendió rápidamente el viaje de regreso a su país, pero sus compañeros fueron obligados a permanecer en Pamplona.
 
No deja de sorprenderme la falta de sensibilidad por parte de los directivos del fútbol español, tanto Federación Española como Liga de Fútbol Profesional. Ya me llevé en su día las manos a la cabeza con el espectáculo bochornoso que montaron ("no había fechas libres") tras el espantoso atentado del 11 de marzo en Madrid. Parece que no han sido capaces de aprender absolutamente nada en los últimos diez meses.
 
Y, resultando triste lo que le hicieron ayer al Valencia, lo que resulta dramático y asqueroso son las explicaciones de Ángel María Villar. El presidente de la Federación dice que Bernardino González Vázquez "consultó con el Comité Técnico de Árbitros". ¿Con quién consultó el colegiado?... ¡Que se den los nombres y los apellidos de las personas consultadas para que sepan en Valencia quienes evitaron que se suspendiera el partido! Pensándolo bien, a lo mejor lo que necesita el fútbol español no es un Comité Técnico de Árbitros (porque la verdad es que técnicamente no mejoran mucho) sino un Comité Humano de Arbitros, un Comité Inteligente de Árbitros, un Comité Lógico de Árbitros. El hecho es que Bernardino consultó y quien fuera debió decir que el partido tenía que jugarse.
 
A eso le llama orgullosamente Ángel Villar estar "presente y no ausente". Lo que ocurre es que si uno va a estar neciamente presente es mucho mejor estar desaparecido, ilocalizable, sin fax, ni móvil, ni ordenador... El presidente del Valencia afirma que no pudo dar con Villar y que, en su defecto, habló con el hijo; éste le prometió que se pondría en contacto con su padre pero nada, que si quieres arroz Catalina. Es la palabra de uno contra la de otro, pero el fondo de la cuestión no es ese. Villar dice que "se tomó la decisión que se tomó"... ¿Y cual fue esa decisión? ¿Hacer jugar al fútbol a un equipo en el que uno de sus componentes acababa de perder a su hija de ocho meses? ¿Esa fue la decisión? ¿Es lógica esa decisión?... La Federación Española estuvo incompetentemente presente, torpemente presente, ineptamente presente, ineficazmente presente. Para eso habría sido mucho mejor estar missing durante un par de días.
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