El negocio del deporte

¡Fichen a Pernambucano!

Juan Manuel Rodríguez
Roberto Carlos es el mejor relaciones públicas que tiene actualmente Vanderlei Luxemburgo en el vestuario del Real Madrid, cuestión ésta que ya le ha traído más de un problema con sus propios compañeros. Fue Roberto quien, nada más aterrizar su compatriota en Barajas, dijo aquello de que Vanderlei era un mago y podía darle la vuelta a un partido en siete minutos de reloj. La leyenda urbana empezó a consolidarse cuando, efectivamente, el Madrid logró comerse a la Real Sociedad en tan corto espacio de tiempo. "¿Ven ustedes como yo tenía razón?", vino a decir entonces Roberto Carlos, "este tío es un auténtico mago".
 
Como el Real Madrid llegaba ciertamente "tocado" tras las amargas experiencias sufridas con Camacho y García Remón, la estancia de Luxemburgo en aquel banquillo, avalada por unos resultados obtenidos jugando al contraataque, cegaron a casi todos. A casi todos, insisto. A quienes afirmamos desde el primer instante que Luxemburgo carecía del peso específico necesario para dominar y poner a jugar a un equipo como ése no nos sorprende en absoluto lo que está pasando ahora. Hay, sin embargo, una circunstancia que sí me ha sorprendido y es lo rápidamente que Luxemburgo se ha metido en problemas, perdiendo el supuesto crédito ganado en los seis meses anteriores. Lo ha logrado casi a tanta velocidad como lo hizo en su día el propio Camacho.
 
Me parece, por poner sólo un caso, que Julio Baptista se forraría a marcar goles jugando por detrás de Ronaldo, pero si lo colocas en una banda lo fundes, igual que John Toshack fundió a Oscar Ruggeri, que era un fenomenal defensa central, colocándolo en el lateral. Y creo que Luxemburgo se ha equivocado tanto en las formas como en el fondo de la cuestión. ¿Qué es eso del "cuadrado mágico"?... ¿Cómo se atrevió a decir que el Real Madrid optaba a la "triple corona"?... ¿Quién le aconsejó que saliera a la palestra afirmando que él nunca cambiaría de sistema?... O él cambia de sistema, o el sistema provocará que tomen la decisión de prescindir de él en las oficinas del club. Porque a éste, al contrario de lo que sucedió con Camacho, no le saca de ahí ni la Guardia Civil. ¿La solución?... ¡Ya está!... ¡Fichar a Juninho Pernambucano!...
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