El negocio del deporte

Fe, buenas ideas y Gerry and the Pacemakers

Juan Manuel Rodríguez
Cuando nadie lo esperaba, al Liverpool se le abrió de repente un espectacular cielo de oro en el estadio Atatürk de Estambul. Ya lo dijeron hace mucho tiempo Gerry and the Pacemakers, autores del himno extraoficial del club inglés, el conocidísimo "You\'ll Never Walk Alone", que reza lo siguiente:
 
        "Cuando camines a través de la tormenta,
         mantén la cabeza bien alta,
         no temas la oscuridad,
         al final de la tormenta hay un cielo de oro
         y el dulce canto de la alondra.
         Camina a través del viento,
         camina a través de la lluvia.
         Aunque tus sueños vuelen y sean
         sacudidos,
         camina con esperanza en tu corazón.
         Y nunca caminarás sólo,
         nunca jamás caminarás sólo,
         camina, camina con esperanza en tu
         corazón".
 
Curioso, ¿verdad?... El Milán vencía al Liverpool por 3-0 en el descanso de la final de la Copa de Europa. Y no era precisamente cualquier Milán. Era el Milán de Maldini. El Milán de Shevchenko. El Milán de Kaká y Cafú. El Milán del todopoderoso Silvio Berlusconi. Pero el Liverpool caminó a través de aquella tormenta de goles y mantuvo su cabeza bien alta. A la conclusión del partido, Rafa Benítez dijo algo que me llamó la atención: "Los jugadores creyeron y ganaron". La fe está últimamente muy desacreditada en esto del fútbol, pero los jugadores del Liverpool tuvieron fe y remontaron un partido que parecía imposible. Un entrenador dijo una vez que "aunque una idea sea mala, si todos los jugadores creen en ella la convierte en buena". La idea del Liverpool fue buena anoche en Estambul.
 
Por si quedara todavía algún resquicio de duda, este resultado consagra definitivamente a Rafa Benítez, convertido en el "entrenador-milagro" del fútbol mundial. Benítez tuvo una idea para el Liverpool, y eso es precisamente lo que compraron los dueños del club inglés. En un fútbol tan igualado como el actual no sobran las ideas. Benítez aplicó la suya en el Valencia y le convirtió en campeón de Liga y UEFA. Ahora la ha desarrollado en Liverpool y le ha devuelto la Champions League. No fue precisamente una buena idea la que tuvo en su día Manuel Llorente. Le hizo "luz de gas" al entrenador madrileño y terminó por aburrirle. Ya me imagino a Llorente como Spirit, disfrazado con un antifaz, condenado a vivir en el subsuelo valenciano.
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