El negocio del deporte

En Highbury se bajó el telón a los galácticos

Juan Manuel Rodríguez

Gordon Lee, ex del Everton, dijo en una ocasión que "incluso si estás muerto no debes permitir que te entierren". Eso le pasó al Real Madrid, pero lo que ocurre es que el Arsenal le echó tantas paletadas de tierra encima que nadie creyó que existiera vida después de aquel extraordinario gol obtenido por el francés Thierry Henry. Fernando Martín ha estado una semana entera dedicado a la ardua labor de trepanarles el cráneo a sus jugadores con objeto de instalarles un microchip en el que quedaran resumidos los 104 años de historia del club. El ánimo presidencial ha servido al menos para que la plantilla agite la campanilla y nos enteremos todos de que siguen vivos. Vivos, sí, pero trágicamente eliminados en los octavos de final de la Champions League, la competición madridista por excelencia.

Me llamó la atención la alineación de López Caro. El entrenador del Real Madrid puso todas las dosis posibles de testiculina sobre el campo y colocó a Raúl Bravo y Michel Salgado. También a Raúl González Blanco. Tras haber estado jugando la partida de póker más idiota que recuerdo en los últimos tiempos (Ronaldo sí, Ronaldo no, ahora juega, ahora no) situó en la punta de ataque al brasileño. Me llegan desde Londres informaciones al respecto de que Ronnie, efectivamente, ha jugado con el "9" a la espalda. Si algún lector de Libertad Digital puede dar fe de este scoop informativo que estoy avanzando aquí, por favor agradecería que se pusiera en contacto conmigo. Debe ser que tampoco se sintió como en casa en Highbury Park. Y eso a pesar de que servidor oyó claramente cómo, en el minuto siete de partido, los mil ochocientos madridistas desplazados a Londres gritaron como un reloj eso tan emocionante de "¡illa, illa, illa, Juanito maravilla!". Juan sigue estando vivo en el corazón de los aficionados merengues. ¿Por qué será?

El caso es que ahora Fernando Martín podrá cumplir lo que prometió, lo contrario sería decepcionante. La afición del Madrid espera con impaciencia la llegada de Bruno, el del mazo. No hay excusas que valgan, ni sirven ya los paños calientes. La caída en desgracia de este grupo de jugadores comenzó en una Semana Santa de no hace tanto tiempo con la eliminación ante el Mónaco también en la Copa de Europa, y concluye ahora con el palo recibido por el Arsenal. El objetivo es ahora acabar segundos en la Liga, asegurándose así la plaza de Champions del año que viene. Bajó el telón para los galácticos. Hay que cauterizar cuanto antes y acertar con los fichajes. Y con el entrenador, claro.

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