El negocio del deporte

Empezó el rally electoral

Juan Manuel Rodríguez
Hasta ahora Carlos Sainz estaba tan a gustito corriendo sus rallyes por Kenia o por Montecarlo, concentrado al volante, atento sólo a las órdenes de su copiloto, conociendo mundo por ahí, aprendiendo idiomas, pendiente de seguirles el rastro a Makinen, Kankkunen o Gronholm, unos benditos a fin de cuentas, unos auténticos santos. Pero, en el hipotético caso de que el piloto madrileño persista en su idea de  presentarse a las elecciones del Real Madrid, se topará con la cruda realidad, habrá empezado para él un rally desconocido hasta la fecha, una carrera sin "GPS".
 
Los ingenieros no han inventado todavía un "4x4" capaz de protegerle a uno de un proceso electoral madridista. Lorenzo Sanz, ex vocal, ex vicepresidente, ex presidente y ex todo, responsable de algunas de las campañas de Mendoza, el hombre que, según decían las lenguas, no tengo muy claro si malas o buenas, le controlaba las asambleas con mano de hierro a don Ramón, la persona que luego encabezaría una revuelta (justa) contra su antecesor en el cargo, acaba de confesar ahora que está realmente asustado con la que se avecina. ¡E imaginen ustedes la cantidad de dunas que habrá podido ver Lorenzo Sanz a lo largo de estos últimos veinte años vinculado, de una u otra forma, al club!... Está claro que la alarma de Lorenzo Sanz es fingida, aunque tenga mucha razón en el fondo de la cuestión: abróchense los cinturones porque llegan las primeras curvas.
 
Ramón Calderón, a quien quiero recalcar que sólo ha movido un ánimo esencialmente democrático, con "D" mayúscula, a la hora de pedir el adelanto electoral, dimitirá el viernes para presentarse a las elecciones. Amiguitos, se acabó el "buen rollito". Ayer Calderón, fiero opositor a Mendoza desde los tiempos de Tutankamón, látigo de Sanz durante tantos y tantos años, y cabecilla de los "anti-Martín" que acabaron poniendo de patitas en la calle Padre Damián a don Fernando, apodado con acierto por José Antonio Abellán como "Martín el breve", acaba de pegar el primer volantazo: "no parece lo mejor para el club que su presidente ande perdido por el desierto". Sainz se lo pensaría dos veces si fuera listo. Se centraría en el próximo Dakar y se dejaría de tantas zarandajas. De lo contrario, que vaya haciendo acopio de todos los "air-bags" que pueda y que se despida de la familia. Porque esto se sabe cuando empieza, pero no cuándo y cómo puede acabar.
 
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